A la hora de entrar en la bolsa

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Aunque en la Argentina el mercado de capitales todavía no está desarrollado tanto como en otros países, los ahorristas particulares comienzan a ver en la Bolsa una alternativa de inversión atractiva. Comprar y vender acciones y bonos es más sencillo de lo que se cree masivamente y sólo se necesita un intermediario (que puede ser el mismo banco con el que se opera) que realice las transacciones. Pero como en todo mercado hay secretos que es necesario conocer para no arriesgarse de más o no perder las ganancias en comisiones y otros gastos. Aquí, los cinco tips más importantes para convertirse hoy mismo en un inversor de la Bolsa. 

1- Desterrar mitos: Hay dos perjuicios básicos entre los ahorristas particulares sobre los que se basa el temor a invertir en el mercado de capitales: se necesitan agudos conocimientos técnicos para empezar y la idea de "una timba" donde azarosamente todo se puede perder. En el primer caso, la idea de que es preciso ser un inversor sofisticado con saberes profundos sobre este mercado se basa en el desconocimiento de que existen inversiones básicas y poco riesgosas que no demandan especialización. Y que en todo caso, para colocaciones más riesgosas existen especialistas que funcionan como intermediarios para encauzar las decisiones de inversión. La fantasía de que la Bolsa es una ruleta también es falsa. Hay títulos que ciertamente están influidos por especulaciones del mercado, pero todas las fluctuaciones pueden ser previstas por un buen asesor o analista. Y esos activos, los más volátiles, no son los que suelen ofrecerse a los ahorristas novatos y conservadores. La Bolsa es hoy un mercado atractivo como alternativa a los clásicos (como el plazo fijo, hoy de bajo rendimiento) y no necesariamente tiene alto riesgo o demanda un gran capital. 

2- Instrumentos previsibles o inciertos: En el mercado de capitales existen diversos instrumentos. Los dos grandes grupos son los de renta variable y los de renta fija. Los bonos de deuda soberana son el caso clásico para la renta fija. Se trata de documentos que tienen un flujo de pago prometido. Es decir, al vencimiento del bono se cobrará un 7%, no importa si el valor de ese título sube o baja diariamente (lo que los expertos llaman volatilidad). No depende del precio, de las especulaciones ni de las fluctuaciones. Lo importante para elegirlos es analizar al deudor, conocer la situación económica y financiera actual y su proyección del país que emitió el bono; ya que el único riesgo es que ese país caiga en uno de los muy poco frecuentes casos de default (cesación de pagos). A mejor puntuación del emisor, menor es el rendimiento del bono. Por ejemplo, un bono del tesoro de Estados Unidos a 5 años puede dar un rendimiento de 0,5% ó 1% mientras que uno de la Argentina, por el mismo plazo, rinde 14%. En cuanto a la tasa variable, la mira se pone en las acciones de empresas. En ese caso no hay un rendimiento prometido sino que depende 100% del precio de la acción. La idea básica es comprar una acción a bajo precio y venderla más cara en un futuro. La fluctuación de las acciones es incierta aunque está basada en el análisis de cómo es la situación de la empresa emisora, sus proyectos de negocios y las previsiones de ganancias que posee. Hoy las acciones argentinas tienen un precio bajo, lo que constituiría un buen momento para comprar. Pero a la vez, muchas no generan dividendos, lo que perjudica la evolución de la acción. 

3- Definir el perfil del inversor: Conociendo las particularidades de cada instrumento, llega el momento de decidir cuál elegir como inversión. Para eso, ser recomienda delinear el perfil del interesado basado en cuánto riesgo está dispuesto a asumir y cuál es el plazo en que necesitará recuperar el dinero. Hay tres grandes categorías de inversores: conservadores, moderados y agresivos. El primer grupo está integrado por quienes priorizan la estabilidad a las ganancias. Para ellos suele recomendarse invertir en activos de renta fija, de corto plazo y en dólares. Para los más agresivos, se proponen instrumentos de renta variable, que pueden tener fuertes oscilaciones, y de renta fija más riesgosos (por ejemplo, un bono de un país con una complicada situación financiera que pague altos rendimientos). Para los moderados, se combinan los instrumentos y se intenta suplir los riesgos de los más volátiles con bonos más conservadores que protejan el capital. Para definir el tipo de inversor que es cada persona se recomienda pedir una asesoría a quien será elegido como intermediario para realizar las operaciones. 

4- Asesores e intermediarios: Conociendo los instrumentos disponibles y con el deseo de operar en el mercado de capitales, el primer paso que debe hacer el potencial inversor es acudir a una entidad financiera (un banco o una sociedad de bolsa) que actuará de intermediaria. Allí se abrirá una cuenta de inversión (técnicamente se llama comitente), que es imprescindible para realizar estas transacciones y que es diferente de una cuenta de ahorro bancaria. Para abrir esta cuenta de inversión, basta con completar un formulario, llevar una copia del DNI y un recibo de sueldo o declaración jurada de impuestos que justifique el origen de los fondos que van a operarse). Se le asignará un asesor financiero con quien el inversor estará comunicado vía Internet o telefónica para intercambiar datos y órdenes. El asesor recomendará los instrumentos más convenientes en los que invertir y actuará bajo las órdenes del inversor para comprar y vender. Los títulos que se compraron permanecen custodiados en la Caja de Valores, sin excepción. Es esa entidad la que liquida todas operaciones del mercado de capitales y deposita en la cuenta de inversión de cada persona, los resultados. Augusto Posleman, gerente de banca privada de Puente, explica que es imprescindible consultar a un asesor porque surgen instrumentos muy atractivos que no se difunden masivamente. "Hoy son buenas opciones los bonos 'dólar link', que se compran y se cobran en pesos pero están atados al tipo de cambio oficial (que al estar retrazado se espera tenga un ajuste importante)", señaló como muestra de algunos títulos no tan conocidos pero que rinden por encima de la inflación. El experto enfatizó además que los inversores deben prestar atención a la tasa de retorno (conocida como TIR) más que al interés que paga el papel, ya que la TIR toma en cuenta todos los aspectos del título. Es similar a lo que ocurre con los créditos. Un préstamo puede tener un interés de 20%, pero el costo financiero total que es lo que se cobra efectivamente por el crédito, puede llegar a 40%. 

5- Gastos, comisiones y beneficios fiscales: No hay límites mínimos para invertir en la bolsa, pero los asesores recomiendan que no sean excesivamente bajos porque hacen que la transacción no sea eficiente en la relación costo/beneficio. La cuenta de inversión tiene un costo mensual, generalmente fijo (más barato que una caja de ahorro bancaria) aunque en algunas entidades se acuerda como pago un porcentaje de la inversión. También pueden cobrarse las transacciones realizadas, cerca de un 0,5% por órdenes de compra, por ejemplo, como comisión. Es importante además saber que para los individuos (las personas particulares), los títulos públicos (nacionales, provinciales y municipales) están exentos del impuesto a las Ganancias y a los Bienes Personales. Las acciones de empresas tampoco están incluidas en Ganancias pero sí en Bienes Personales. n
@florlen

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