“Bajar la inflación de dos a tres dígitos suele ser rápido, pero consolidarla a un solo digito toma en promedio entre 3 y 4 años adicionales”. La frase pertenece al Fondo Monetario International (FMI) en sus documentos “Staff Report” referido a la segunda revisión del acuerdo con la Argentina y al artículo IV y “Temas Seleccionados”, dados a conocer este viernes.
El FMI quiere un tipo de cambio más flexible y otro modelo antiinflacionario
El organismo internacional recomienda no utilizar al dólar como ancla y propone un esquema de metas de inflación (inflation targeting) basada en una tasa de interés de referencia. Sugiere una reforma impositiva ampliando el impuesto a las Ganancias al menos al 20% de los trabajadores.
-
Las reacciones tras la aprobación del FMI que habilitó un giro de u$s1.000 millones
-
El FMI avala el rumbo de Milei pero alerta por la situación política y el riesgo electoral
El FMI planteó cambios en la política cambiaria, monetaria y tributaria de la Argentina.
De esta manera, el organismo plantea una visión distinta a la del presidente Javier Milei, quien en varias oportunidades pronosticó una rápida desaceleración de los precios, al punto de anticipar a fines de marzo pasado que en agosto de este año el índice comenzaría con cero.
Mas aún, se desprende de la lectura de estos documentos que para el FMI el dólar no se encuentra en una situación de equilibrio y plantea necesario pasar a un nuevo esquema de estabilización basado en un modelo de metas de inflación - inflation targeting.
El cambio de esquema que propone el FMI
El FMI advierte que es necesario aumentar la acumulación de reservas y flexibilizar la política cambiaria para evitar el riesgo de que el precio se aprecie en exceso.
Su evaluación es que el frente externo sigue siendo vulnerable ya que las reservas en divisas en poder del Banco Central cubren solo el 38% de la métrica necesaria y la deuda externa pública equivale al 197% de las exportaciones.
Para acumular reservas – y evitar crisis externa - hace referencia a la necesidad de “un tipo de cambio competitivo” y advierte que “si bien los sectores energético y minero de Argentina ofrecen un potencial exportador sustancial, será necesario calibrar cuidadosamente las políticas para evitar dinámicas de auge y caída y mitigar los riesgos del "mal holandés".
El FMI hace referencia a una “enfermedad” provocada por un fuerte ingreso de divisas derivado del descubrimiento de recursos naturales, que al ser destinados a la exportación llevan a una apreciación de la moneda local y destruye la competitividad de otros sectores como la industria.
En este contexto, entiende que "un tipo de cambio más flexible seguirá siendo fundamental para absorber los shocks externos, considerando la posibilidad de ahorrar ganancias inesperadas en productos básicos”.
Así propone una flexibilidad permanente abandonando el uso del tipo de cambio como ancla rígida de precios. De esta manera, permite que funcione como amortiguador de choques externos, complementado con el ahorro de los excedentes extraordinarios (commodity windfalls) generados por el boom de la energía y la minería.
En este sentido, se pronuncia a favor de la eliminación de impuestos al comercio exterior. Reducir gradualmente y de forma definitiva las retenciones a la exportación con especial énfasis en el sector agroindustrial (soja, trigo y maíz), para elevar la producción física y la generación orgánica de divisas.
Los cálculos del Fondo arrojan que la eliminación completa de las retenciones al agro aumentaría las exportaciones de granos y oleaginosas un 10%, aportando u$s5.000 millones anuales, subiendo el PIB un 0.4%.
En lo que constituye una diferencia con la estrategia que actualmente lleva adelante el Gobierno, el organismo señala que “con una inflación ya en el terreno de los dos dígitos, los modelos matemáticos del FMI sugieren que mantener metas rígidas de agregados monetarios genera mucha volatilidad en las tasas de interés y la producción”.
Por ello, “se recomienda pasar gradualmente hacia un esquema de Metas de Inflación (Inflation Targeting) basado en la tasa de interés de referencia”.
Las recomendaciones del Fondo en esta materia son motivo de polémica. Distintos economistas sostienen que el modelo de metas de inflación resulta efectivo cuando los índices son más bajos que los que actualmente registra la Argentina. Por esta razón señalan la necesidad de continuar con un “ancla” más potente como el tipo de cambio.
REFORMA IMPOSITIVA
El Fondo también detalló cómo debería reformularse el esquema tributario en la Argentina:
- Diagnóstico: el sistema sigue siendo complejo, altamente distorsivo e inestable. La recaudación general representó cerca del 27% del PIB en 2025. Existen más de 155 impuestos que son modificados de manera frecuente. Más de un cuarto de la recaudación (7% del PIB) depende de tributos distorsivos: tasas al comercio, transacciones financieras e Ingresos Brutos provinciales.
- Propuestas: el FMI plantea pasar de parches temporales a una reforma de fondo que amplíe la base imponible y elimine impuestos distorsivos.
- Ampliación de la base de Ganancias: Reducir el umbral mínimo de exención para garantizar que, al menos, el 20% de los trabajadores formales paguen este impuesto, en línea con los niveles de 2019.
- Reforma del Monotributo: alinear las tasas efectivas y las contribuciones a la seguridad social con el régimen general para evitar la fragmentación de empresas y eliminar los "saltos bruscos" de facturación que desincentivan el crecimiento corporativo.
- Simplificación del Impuesto a las Ganancias Corporativas: establecer una tasa corporativa plana del 30% —actualmente la máxima es del 35%— combinada con un impuesto mínimo basado en la facturación, además de un tratamiento equitativo para la distribución de dividendos y ganancias de capital.
- Eliminación de exenciones y subsidios impositivos: recortar los gastos tributarios —que representan el 3.5% del PIB—, lo que incluye unificar las alícuotas del IVA, compensando a hogares vulnerables, y eliminar los beneficios impositivos de las Zonas Económicas Especiales.
- Reforma fiscal provincial: coordinar con las provincias para reemplazar por completo el impuesto a los Ingresos Brutos por un IVA dual provincial-federal en un plazo de 10 años, compensando a los gobernadores mediante un aumento en la recaudación del impuesto inmobiliario rural y urbano.
- Potencial de ganancias por reforma fiscal: una reforma integral podría recaudar hasta un 3.3% del PIB mediante:
- Ampliación de la base de Ganancias e igualación de categorías: +1.4% del PIB.
- Eliminación de exenciones impositivas y zonas económicas especiales: +0.8% del PIB.
- Actualización y unificación de impuestos internos a los combustibles y tabaco: +0.5% del PIB.
- Fortalecimiento de la recaudación del impuesto inmobiliario provincial: +0.6% del PIB.



