13 de diciembre 2010 - 00:00

A Pink Floyd con talento y rigor

El grupo Ummagumma plasma a la perfección el sonido y las puestas en escena de Pink Floyd, pero dedica casi más tiempo a los temas más digeribles que a los clásicos de la legendaria banda.
El grupo Ummagumma plasma a la perfección el sonido y las puestas en escena de Pink Floyd, pero dedica casi más tiempo a los temas más digeribles que a los clásicos de la legendaria banda.
Ummagumma-Tributo a Pink Floyd. J. Marchini (voz teclados, guitarra), J. Verta, F. Cassola (guitarras), A. Mostatelli (teclados y voz), A. Iglesias (bajo), D. Trefny (batería), G. Gutiérrez, L. Pardo, M. Wi(coros) (Teatro Opera, 10/12).

Por primera vez en meses hubo un fin de semana sin bandas internacionales de visita en Buenos Aires, y curiosamente los dos principales teatros de recitales de la calle Corrientes ofrecieron un grupo local de homenaje a nombres legendarios de la historia del rock. El sábado tocaron The Beats en el Gran Rex, y el viernes los Ummagumma, haciendo un trabajo mucho más difícil que ponerrse trajecitos y dejarse crecer el flequillo para reflotar la beatlemanía.

Es que tocar la música de Pink Floyd, o tratar de recrear el tipo de espectáculo y estética de esta banda esencial del rock de los 60, 70 y 80 es una tarea improbable, no sólo por la complejidad de los arreglos musicales, la larga extensión de temas que pueden durar perfectamente 20 minutos y que, necesariamente, incluyen momentos de total experimentación vanguardista, ya que aun cuando el repertorio de Floyd puede estar representado por canciones simples como «Wish you Were Here», un homenaje a la banda formada por Syd Barrett en 1966, no sería tal sin sus sonidos más de avanzada.

Aquí el problema y los altibajos de Ummagumma, banda que cuando dio en el blanco, lo hizo de lleno, exhibiendo una obsesión por plasmar el sonido Floyd en escena y mostrar una puesta de luces, escenografía y efectos especiales que pocos artistas de rock extranjeros han mostrado este año en la Argentina. Sólo que en tres horas de show dedicaron casi más tiempo a lo más obvio y fácil de digerir de Pink Floyd (tipo «High Hopes» y los grandes éxitos del Floyd para FMs) que a los grandes temas de la banda, empezando por los clásicos que forman parte del LP doble de Pink Floyd, «Ummagumma», que da su nombre a este conjunto de homenaje, que debería haberse atrevido a tocar algún «Set the controls for tea heart of the sun» o «Careful with that Axe, Eugene». Por suerte sí lograron llegar al punto exacto de sonido Floyd con un par de temas de «Meddle», incluyendo el larguísimo y brillante «Echoes» donde estos músicos, sobre todo guitarristas y tecladistas, se lucieron tocando cosas rarísimas sin caer en facilismos tecnológicos actuales. Otros dos momentos sin desperdicio fueron el largo «Dogs» -con los ladridos y todo- y un tour de force para los dos tecladistas, «Welcome to the machine», además de un breve homenaje a Syd Barrett con «See Emily Play», que para un auténtico fan de Floyd tendría que haber sido continuado con más temas del fundador de la banda psicodélica por excelencia del swinging London.

Pero todo no se puede, incluyendo la falta de vientos (el show estuvo dedicado a Fernando, el fallecido saxofonista de Ummagumma), pero al menos los tracks del «Dark side of the moon», como «Time» y «us and them» sonaron excelentemente bien, permitiendo que las tres coristas, que bailaron casi todo el show, finalmente pudieran exhibir su gran capacidad vocal.

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