6 de febrero 2018 - 00:18

A un mes de las elecciones en Italia, la campaña vira hacia la extrema derecha

Lejos de condenar el tiroteo perpetrado por un ultra contra inmigrantes africanos el fin de semana, los representantes de los partidos líderes en las encuestas justificaron el hecho.

REGRESO. El expremier Silvio Berlusconi será nuevamente candidato en los comicios del 4 de marzo. Encabezó diferentes administraciones desde 1995 y gobernó en total 17 años.
REGRESO. El expremier Silvio Berlusconi será nuevamente candidato en los comicios del 4 de marzo. Encabezó diferentes administraciones desde 1995 y gobernó en total 17 años.
Roma - La derecha italiana aprovechó el tiroteo racista del sábado para endurecer su discurso sobre la inmigración irregular a un mes de las elecciones; también el ex primer ministro Silvio Berlusconi, al que se critica por aliarse con los extremistas.

La coalición de fuerzas conservadoras encontró así un punto común después de que el magnate octogenario y su principal socio, el joven líder de la xenófoba Liga Norte (LN), Matteo Salvini, hayan manifestado algunas discrepancias durante las últimas semanas.

Los dos políticos, que concurren junto a otros ultraderechistas en los comicios generales del próximo 4 de marzo, han expresado durante la precampaña sus diferencias en materia fiscal, sobre el liderazgo de la lista o sobre la Unión Europea (UE), de la que Salvini es escéptico a pesar de ser europarlamentario.

Un hito en la agitada historia de esta coalición, condenada a entenderse, ha sido el tiroteo racista perpetrado el sábado por un antiguo militante de la LN, Luca Traini, contra los inmigrantes de la ciudad de Macerata (centro), en el que resultaron seis heridos.

El ultra reconoció, según los medios, que llevó a cabo este atentado para vengar el horrible asesinato de una joven de esa misma ciudad que apareció despedazada en dos valijas, ya que por el momento el único detenido es un traficante de drogas nigeriano.

Y tanto Salvini como Berlusconi recurrieron a estos trágicos sucesos para arremeter contra la inmigración descontrolada, de la que culpan al centroizquierda que gobernó el último lustro.

Salvini, admirador del presidente estadounidense, Donald Trump, o de la ultraderechista francesa de Marine Le Pen, salió al paso y afirmó que "la violencia no es nunca la solución", aunque lo hizo con un significativo "pero" con el que subrayó que "la inmigración descontrolada conlleva caos, rabia y desencuentro social".

Y siguió aderezando su discurso en la noche del domingo, en el programa "Non è l'Arena", al considerar que "las primeras víctimas de una inmigración fuera de control son las mujeres", avanzando acto seguido que su intención es la de repatriar a los "clandestinos".

Prácticamente a la misma hora, Berlusconi, que se tomó unos días de descanso en medio de una extenuante campaña, daba su opinión en materia migratoria, aunque sin citar el caso de Macerata, en el informativo de su propia cadena, Mediaset.

En la transmisión pudo apreciarse cómo el magnate endurecía el tono de su mensaje sobre inmigración, normalmente más sosegado, ya que explicó que en su opinión los inmigrantes irregulares que residen en Italia son "una bomba social a punto de estallar".

Explicó que este fenómeno es "una cuestión muy urgente" porque, según sus datos, actualmente en Italia viven al menos 630.000 inmigrantes, de los que sólo 30.000 pueden ser refugiados. El resto es esa "bomba social" a la que se refería, una expresión similar al "desencuentro social" de Salvini, porque a su juicio muchos acaban delinquiendo, por lo que deben ser "gradualmente repatriados".

La repatriación, una solución también enarbolada por el líder de la LN: "En la Italia que tengo en mente se respetan las reglas y si no tienes permiso de residencia y vives delinquiendo, regresas a tu casa en un cuarto de hora, sea cual sea el color de tu piel", dijo.

De este modo la inmigración regresó al primer plano de una campaña que hasta el momento no había versado demasiado sobre esta cuestión, que había marcado la política de los últimos años, a raíz de la llegada masiva de inmigrantes desde África, ahora a la baja.

Las críticas a esta toma de posición de la derecha llegaron, como era de esperar, desde la izquierda, que lanzó la alarma sobre el riesgo que pueden provocar los mensajes xenófobos en política.

El presidente de la región de Toscana, Enrico Rossi, candidato por "Libres e Iguales", denunció que "el Berlusconi cazavotos es coherente: siempre con los fascistas", escribió en Facebook.

El ministro de Agricultura en funciones y exponente del Partido Demócrata, Maurizio Martina, criticó en la emisora RTL la "deriva extremista" de Berlusconi, "un hombre del Partido Popular Europeo".

Por su parte, el subsecretario de Asuntos Exteriores en funciones, Benedetto della Vedova, de la formación "+Europa", aseguró que este cambio de postura demuestra que "el juego de las partes entre un Berlusconi moderado y un Salvini extremista es pura ficción".

En su opinión, publicada en redes sociales, el ex Cavaliere no es el dique de contención del populismo, tal y como suele presumir, sino "el caballo de Troya con el que la xenofobia política amenaza con entrar por las puertas del Palacio Chigi (sede del Gobierno) y controlar las instituciones".

Agencia EFE

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