Un grupo de vecinos que asistió al velatorio del sacerdote Juan Viroche le recriminó al arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, no haberle brindado el apoyo necesario después del pedido de traslado que había solicitado a raíz de las amenazas recibidas y lo responsabilizaron de "haberlo dejado solo" en la pelea contra las bandas dedicadas a la venta de drogas.
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El arzobispo reconoció que Viroche estaba "angustiado, deprimido y con miedo" y que a fines de septiembre le pidió el traslado porque había sido amenazado. "Me sorprendió que el monseñor Zecca diga que el padre Juan le planteó la problemática de la droga el 28 de septiembre cuando todos sabemos que desde hace cuatro meses estaba pidiendo su traslado por las constantes amenazas que recibía y nunca recibió respuestas", sostuvo una vecina identificada como María Heredia.
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