10 de septiembre 2010 - 00:00

Acher: “Siempre se puede volver a George Gershwin”

Ernesto Acher: «Mi parte humorística no ha desaparecido. Sigo haciendo y renovando mi unipersonal, con nuevas versiones de «Veladas espeluznantes».
Ernesto Acher: «Mi parte humorística no ha desaparecido. Sigo haciendo y renovando mi unipersonal, con nuevas versiones de «Veladas espeluznantes».
Parte fundamental de Les Luthiers durante muchos años, cofundador de La banda elástica, hombre de la música y a la vez del humor, Ernesto Acher hace años que decidió establecerse en Chile. En pocos días, sin embargo, volverá a colocar su nombre en la cartelera porteña, cuando presente nuevamente «Gershwin, el hombre que amamos», al frente de una orquesta sinfónica y el trío del pianista Jorge Navarro. Eso ocurrirá el próximo 18 de setiembre en el teatro Coliseo. Antes de esta nueva visita, dialogamos con el músico.

Periodista: ¿Por qué decidió mudarse mudarte a Chile y qué ha estado haciendo por allí?

Ernesto Acher: Me vine a Chile en 2002, después de haberme ido a vivir a Córdoba a fines de 2000. Viví tres años en Concepción, donde desarrollé algunos proyectos con la orquesta de la Universidad; a principios del 2005, me mudé a Santiago, y acá estoy desde entonces, con los últimos dos años y medio viviendo en una bellísima zona de precordillera que se llama Cajón del Maipo. Paralelamente a la actividad musical, que desafortunadamente no es mucha por acá, doy clases de redacción, técnicas narrativas y tendencias estéticas en la Universidad Diego Portales. Y como siempre digo, no sé si los alumnos aprenden algo, pero yo aprendo un montón...

P: ¿Dónde ha quedado su vena humorística?

E.A.: Mi lado humorístico no está abandonado ni mucho menos. Sigo haciendo y renovando mi unipersonal; siempre aparecen nuevas versiones de mis «Veladas espeluznantes». Con mi amigo Virulo, un excepcional humorista cubano, hemos desarrollado unos cuantos proyectos que siempre incluyen el humor. El hecho de que también encare proyectos «serios», para ponerle un nombre, no quiere decir que olvide la faceta humorística, no podría.

P: Si quisiéramos definirlo en su faceta de músico «serio». ¿En qué lugar le gustaría que lo incluyeran?

E.A.: Creo que lo que más me satisface es justamente que no encuentro una manera de definirme. Me siento tan cómodo haciendo bromas musicales como repertorio sinfónico, o interpretando los tributos a Gershwin o a Piazzolla. También incluyo en ese espectro lo que tiene que ver con el «lápiz»: me gusta mucho componer, arreglar, transcribir.

P.: ¿Y por qué el permanente regreso a «Gershwin, el hombre que amamos»?

E.A.: Gershwin, o Piazzolla, ya que lo mencioné recién, tienen algo mágico, intemporal y capturante. Si a eso sumamos la belleza que agregaban Baby López Furst y Jorge Navarro, primero, y ahora Jorge con el trío, se explica por qué vuelve y vuelve. Y por mí, que siga volviendo, siempre será un renovado placer.

P: ¿Qué significa Gershwin en la historia de la música del siglo XX y qué lugar cree que le cabe a su obra casi 100 años después?

E.A.: Gershwin fue un talentoso fuera de serie que trascendió mucho más allá de sus propias intenciones, algo que suele ocurrir con los verdaderamente grandes. Creo que es un caso único en muchos sentidos: no siendo un «jazzero» alimentó con sus obras al mundo jazzístico como ningún otro compositor; y por otro lado intentó incluir en sus obras sinfónicas algunos elementos y giros del jazz que le resultaron atractivos, y de ese modo abrió las puertas a una multiplicidad de nuevas formas, en suma, a lo que hoy se llama «fusión». No es poco mérito para una sola persona, ¿no?

P.: ¿Viene seguido a la Argentina independientemente de sus actividades profesionales?

E.A.: Voy con cierta frecuencia a visitar a la familia y amigos, y a veces coincide con presentaciones, que si no tienen gran difusión es porque no forman parte del circuito mediático.

P.: ¿Con qué planes está por estos tiempos más allá de esta reposición de «Gershwin...»?

E.A.: Mis planes son seguir por Chile, viviendo tranquilo y felizmente casado, rodeado de gatos y de deliciosos paisajes cordilleranos. Además tengo actividad en el exterior. En octubre nos presentaremos con Virulo en Caracas, junto a la Sinfónica de Venezuela, y en diciembre presentaré el homenaje a Piazzolla en La Habana.

Entrevista de Ricardo Salton

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