27 de noviembre 2015 - 00:24

Adiós a estrella japonesa

• SETSUKO HARA, MUSA DE LOS CLÁSICOS DE YASUJIRO OZU COMO "HISTORIA DE TOKIO"

 Algunos ya lo sospechaban, pero su sobrino, de 75 años, lo anunció recién ayer, y fue noticia en todo el mundo: Setsuko Hara, "la virgen eterna", la dulce hija de las películas del maestro Yasujiro Ozu, murio el pasado 5 de setiembre a los 95 años de edad.

En agosto, aquejada de problemas pulmonares, se habia internado en un sanatorio con su nombre de nacimiento, que pocos conocían. "No quería que la gente se preocupara por ella", explicó el sobrino.

Nacida a mediados de 1920 en Yokohama como Masae Aida, entró al cine a los 15 años, llamó la atención en 1937 con "La hija del samurai", de Mansaku Itami y Arnold Fank, trabajó inclusive durante la guerra, e inició su mejor época a partir de 1945, dirigida por artistas como Akira Kurosawa ("No añoro nuestra juventud", "El idiota"), Keisuke Kinoshita y Mikio Naruse ("La voz de la montaña"), pero sobre todo por Yasujiro Ozu. Bajo sus indicaciones actuó en un lote de hermosas películas que la consagraron como la mujer ideal de los japoneses, no por su belleza, sino por sus virtudes.

Entre esas obras se destacan "Primavera tardía", "El fin del otoño", "Principios del verano", y la admirable "Una historia en Tokio", donde encarnaba a la joven viuda, buena y cordial, siempre atenta con sus ancianos suegros. Esa es también la obra más famosa de Ozu (y la única que se estrenó comercialmente en la Argentina). Cuando él murió, en 1962, ella decidió retirarse.

Hizo apenas una aparición en una película más, para cerrar su contrato, y simplemente se fue a vivir a un pueblo. No daba entrevistas ni le gustaba salir en fotos. También el cameraman de Ozu se retiró, según consigna Wim Wenders en "Tokio-ga", y nunca más volvió a filmar. No valía la pena filmar, si ya no estaban ni el artista ni la dulce sonrisa de la actriz.

Paraná Sendrós

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