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ADOLESCENTES: Cuando la ambigüedad atrae
Hijos de otra época, los adolescentes navegan cada vez más en la diversidad sexual. No todo es un lecho de rosas ni todo está permitido, pero en algunos sectores, los vaivenes en cuanto a opciones sexuales, lejos de restar, suman diversión y seducción.

mundo impensado
Si retrocedemos unos diez años, el testimonio de estos adolescentes habría resultado aislado, poco representativo del modo de pensar dominante. Hoy ese discurso está más instalado, puntualmente en un amplio grupo de jóvenes, hijos de una época en la que la discriminación es castigada con mayor severidad tanto por el Estado como por, incluso, los medios de comunicación. En el momento de explorar los motivos de este giro, Pablo Aguirre, médico especialista en sexualidad integral y docente en escuelas del conurbano bonaerense, arguye que la presencia más fuerte del Estado fue clave sobre todo tras la sanción de las leyes. "Vivimos una etapa en la que el marco de los derechos sexuales y reproductivos es muy amplio. Si uno se retrotrae diez años, no existía prácticamente nada."
Estos chicos crecieron escuchando otro lenguaje, mucho más proclive a la reivindicación y a la defensa de los derechos. Vieron cómo la gente se apropió de ellos y reclamó lo que le correspondía, echando luz sobre temas que antes se asociaban al tabú o al oscurantismo", amplía Aguirre. E ilustra con un ejemplo este nuevo escenario. "Hace cinco años participé en un taller con adolescentes en Moreno sobre diversidad sexual, en el que escuchaba discursos fuertemente homofóbicos, que vinculaban la homosexualidad con enfermedad. Indagaba a esos chicos para desmentirlos, se generaban debates entre ellos, pero eran muy pocos los que se animaban a participar. Ahora, cada vez que intervengo en este tipo de charlas se multiplican las voces a favor de las libertades sexuales", ejemplifica el docente.
No obstante, este nuevo vínculo entre sexualidad y Estado no se manifiesta de la misma manera en toda la Argentina. Provincias como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, por citar sólo algunas, están en la vanguardia en derechos sexuales si se las compara con otras, mucho más atrasadas, como Salta, Jujuy y Tucumán. "En los lugares más pequeños hay códigos más rígidos, difíciles de romper. No sólo en violencia por orientación sexual, sino también por cuestiones de género, vinculadas a cuestiones más patriarcales. Ahí es más cuesta arriba poner en ejecución los derechos. La gran diferencia respecto de otra época es que ahora existe una ley nacional que ampara a quienes se sienten vulnerados y el Estado no puede hacerse el distraído", aclara Aguirre.
Escuchar a jóvenes y adolescentes ahorra explicaciones acerca de lo permitido y lo mal visto. Acaso sin darse cuenta, por que crecieron en una época distinta, las nuevas generaciones han llevado a sus discursos un viejo axioma ideado por el escritor argentino Manuel Puig: "Existen personas que practican actos sexuales con sujetos de su mismo sexo, pero este hecho no debería definirlas porque carece de significado. Lo que es trascendente, y moralmente significativo, en cambio, es la actividad afectiva".


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