14 de diciembre 2010 - 00:00

Adriana: un éxito que no necesitó de la TV

La maestra jardinera Adriana tiene hoy una llegada masiva a los chicos en el teatro, siete discos grabados, y nada de sostén mediático.
La maestra jardinera Adriana tiene hoy una llegada masiva a los chicos en el teatro, siete discos grabados, y nada de sostén mediático.
A esta altura no es noticia que algún artista que apunta al público infantil llene teatros, haga decenas de actuaciones anuales por todo el país o venda cientos de miles de discos. Pero estos datos adquieren otra dimensión cuando se habla de una cantante y compositora que no tiene espacio en los medios masivos ni productores poderosos respaldándola ni artistas muy conocidos apoyándola públicamente. Este es el caso de Adriana Szusterman, una maestra jardinera conocida como Adriana a secas, que tiene ya siete discos publicados (de los que se han vendido unas 500.000 unidades), que sólo este año fue vista por 100.000 espectadores entre su ciclo del teatro Astral y sus presentaciones en interior, y que se prepara para un desafío aún mayor con en el enorme Gran Rex.

«Confieso que yo soy la primera sorprendida por esto que está pasando. Lo más común es que alguien pase de la televisión al teatro. Lo mío ha venido siendo por el boca a boca, muy a pulmón. Fue un proceso que se ha ido dando naturalmente, desde la maestra hacia lo artístico».

Periodista: ¿Puede leerse en sus palabras un cierto cuestionamiento a la televisión infantil actual?

Adriana: Sí veo que la televisión para chicos está un poco carente de creatividad, pero no hay cuestionamiento. Afortunadamente, yo nunca necesité de la televisión para llegar a los chicos pero por supuesto que me encantaría estar allí. Eso me permitiría llegar a más gente aún. La ventaja es que como no tengo urgencias, puedo ser exigente y cuidadosa sobre lo que voy a hacer. Justamente, tengo una propuesta en la que estamos trabajando, pero por el momento no está nada cerrado.

P.: Cuando usted se decidió por la música y la escena dejó de ser maestra. ¿No son compatibles ambas vocaciones?

A.: Desde que yo tuve uso de razón supe que quería ser docente de jardín. Siendo chica pensaba cómo me gustaría que me trataran los adultos y cómo podría yo ponerlo en práctica como maestra. Después vino toda mi formación: como jardinera primero, en la carrera de ciencias de la educación después. Pero a la vez, siempre me interesó el teatro, la música, la comedia musical. No casualmente estudié canto y guitarra o pasé por las academias de Ricky Pashkus y Héctor Presa. Presa fue precisamente el que me hizo la primera propuesta que me obligó a decidir, cuando me convocó para ser parte de «La galera encantada» en el año 2001. Al mismo tiempo, yo empecé a grabar canciones que escribía para mis alumnos del jardín Amapola, primero en casetes caseros a pedido de los padres y luego más profesionalmente para publicar. De modo que yo no siento que sean vocaciones distintas; en todo caso, lo que me permitió el teatro es conjugarlas.

P.: ¿Y no extraña sus tiempos de maestra?

A.: No lo extraño porque el teatro es como una gran sala de jardín y porque lo pedagógico sigue estando implícito en mi trabajo para el escenario. Mis ideas de usar la música como herramienta para mover el cuerpo, para bailar, para estimular los sentidos, que tenía cuando era maestra, ahora las puedo plasmar desde un show. Llevo a la docente en el alma y difícilmente algún día deje de serlo, aunque no esté al frente de una clase.

P.: Su proyecto se asocia al que años atrás surgiera de otro jardín de infantes, «El jardín de la esquina». ¿Está de acuerdo con eso?

A.: Sin ninguna duda. Yo usaba muchas de esas canciones en mis clases y han sido una fuente muy importante de inspiración. Su aporte ha sido valioso y pionero en este sen

P.: ¿Imagina el Luna Park como su próximo paso?

A.: A lo mejor, vanidosamente, imagino más el teatro Colón que el Luna Park. La música infantil suele tener una consideración menor, hablando artísticamente, y me parece que no es justo.

Entrevista de Ricardo Salton

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