19 de enero 2010 - 00:00

Aerolíneas y una norma optativa

«Se pone en conocimiento del personal que, tal como dispone el Código de Ética de la empresa, los gerentes y el resto del personal no podrán recibir regalos, obsequios o donaciones, sean de cosas, servicios o bienes, con motivo del desempeño o en ocasión de sus funciones, salvo que se tratase de cortesías de escaso valor».

El texto corresponde a un memorando interno que envió a su personal Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas, pocos días antes de fin de año. Lo llamativo es que la norma que hizo circular Recalde entre sus empleados no pareció alcanzar a su archipublicitado viaje a República Dominicana en primera clase y por magros u$s 124, un importe que obviamente constituye un «regalo, obsequio o donación» y que por supuesto fue realizado «con motivo del desempeño de sus funciones».

El breve memorando -firmado por la Gerencia General- termina con una advertencia: «El incumplimiento de esta disposición será considerado falta grave y hará lugar a la adopción de las medidas disciplinarias correspondientes». Dicha admonición tampoco parece extenderse a la persona de Recalde; hasta ahora al menos ni sus jefes (el secretario de Transporte, Pablo Schiavi) ni él mismo consideraron pertinente «adoptar las medidas disciplinarias correspondientes».

Como se recordará, Recalde justificó su viaje a Punta Cana en un vuelo chárter (o sea, no operado por Aerolíneas Argentinas) en el hecho de que habían quedado vacantes esos lugares y la organizadora del tour se los había ofrecido. Según su propia normativa, tenía expresamente vedado aceptarlos. Su propio padre, el abogado de la CGT Héctor Recalde, asumió la misión de defenderlo recordando que se había negado a recibir una jugosa coima en el escándalo de los tickets canasta.

A pesar de las aceitadísimas relaciones de Hugo Moyano con Recalde padre -la designación de Recalde hijo al frente de Aerolíneas fue una combinación de cortesía al pope sindical y pedido de Máximo Kirchner, hijo de Néstor y Cristina-, los vientos que soplan para el joven ejecutivo no son los mejores dentro del Gobierno.

De hecho, su permanencia al timón de la aérea reestatizada obedecería más que nada al hábito del Gobierno K de no expulsar de su seno a ningún funcionario cuestionado, y aguardar a que la presión baje para recién entonces proceder al reemplazo.

En tanto, la empresa continúa perdiendo -según datos internos- alrededor de un millón de dólares diarios, pese a la recuperación del mercado aerocomercial y la fuerte baja en el precio del petróleo que se registra desde la reestatización.

Dejá tu comentario