12 de marzo 2010 - 00:00

Aeroparque: Schiavi prometió no discriminar a extranjeras

Las aerolíneas extranjeras que operan en la Argentina fueron finalmente recibidas ayer por el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, quien les aseguró que «no serán discriminadas» en lo que hace a operar vuelos regionales desde Aeroparque.

Tal como adelantó este diario hace un mes, los gobiernos de Brasil y de Chile protestaron por la obvia asimetría que implica permitir que Aerolíneas Argentinas vuele a esos países desde la terminal aérea porteña, y obligar a todas las demás a seguir decolando y aterrizando en Ezeiza.

La JURCA, cámara que agrupa a todas las empresas aéreas, incluidas Aerolíneas y Austral, venían reclamando reunirse con Schiavi desde que el funcionario anunció la medida hace unos 45 días. El secretario dijo ayer que se van a autorizar vuelos desde el Jorge Newbery de compañías como LAN, TAM, Pluna y Gol, pero agregó que las mismas deberán cumplir con trámites que insumirán entre 45 y 60 días.

Ventaja


El anuncio aparece claramente como una chicana: Aerolíneas Argentinas fue «autorizada» casi de inmediato, y no pudo comenzar sus operaciones antes por el propio desorden que campea en el interior de la empresa reestatizada. Y si bien tanto Schiavi como el presidente de Aerolíneas, Mariano Recalde, habían fijado el 1 de marzo para comenzar con los vuelos a San Pablo, Santiago de Chile y Río de Janeiro, pero se vieron obligados a posponerlos dos semanas. En el hipotético caso de que Transporte cumpla con los plazos que el propio Schiavi mencionó, la línea nacional arrancará con una ventaja de dos meses respecto de sus competidoras.

Tras el encuentro con Schiavi, los representantes de las aéreas extranjeras se llamaron a un prudente silencio. Sin embargo, trascendió que en el despacho del funcionario transmitieron la decisión de sus respectivos gobiernos de dar un trato a Aerolíneas equivalente al que reciben sus empresas.

Por caso, que en lugar de poder usar Guarulhos, para llegar a San Pablo, AA podría aterrizar en Campinas, a 100 km de tránsito infernal del centro paulista. Los chilenos y orientales, que sólo tienen una terminal aérea en sus regiones metropolitanas, podrían decidir darle a Aerolíneas «slots» (horarios de llegada y despegue) de madrugada, porque seguramente -por una cuestión de disponibilidad horaria- es lo que recibirán sus empresas en Aeroparque.

Hace un mes este diario le había planteado a Schiavi la posibilidad de que los gobiernos de la región tomaran ese tipo de medidas, a lo que respondió que «cuando llegue el momento se negociará, pero no creemos que suceda». La realidad estaría a punto de probar ser más tozuda que el Gobierno Kirchner.

En un comunicado distribuido ayer, Schiavi dijo que «se analizarán todas las solicitudes formuladas pero el proceso de autorización no es automático» (salvo, claro, que se trate de salvar a Aerolíneas Argentinas, tarea ímproba por cierto en una empresa que pierde casi un millón de dólares diarios) y se les exigirá a los gobiernos de cada una de las empresas reciprocidad para que Aerolíneas pueda operar en los aeropuertos de cabotaje de los países involucrados».

El comunicado confirma que LAN (en enero), TAM (a fines de febrero) y Gol (el 5 de marzo) fueron las aéreas extranjeras que pidieron permiso para volar a sus países desde el Jorge Newbery. Habrá que aguardar ahora qué hacen los gobiernos de Brasil y de Chile si -como se rumorea en el mercado- el argentino les otorga horarios imposibles argumentando (con razón) que Aeroparque ya está saturado con vuelos locales.

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