2 de agosto 2013 - 00:00

Afiche: callan obispos, critica Mariotto

El nuncio apostólico en la Argentina, el suizo Emil Von Tscherrig, se fue de vacaciones. Por protocolo, dentro de la jerarquía eclesiástica y como representante del Estado Vaticano, debería ser el encargado de pronunciarse sobre el afiche de campaña proselitista en vía pública donde aparece el candidato kirchnerista, Martín Insaurralde, junto al papa Francisco. En los demás estamentos eclesiásticos, pasando por la Conferencia Episcopal Argentina, el Arzobispado porteño, que estaba a cargo de Jorge Bergoglio, y en las diócesis provinciales, todavía no terminan de digerir el aprovechamiento político de la foto del candidato del Frente para la Victoria junto al Santo Padre en Brasil, un saludo protocolar que estuvo lejos de una audiencia privada y que duró apenas un par de minutos.

Ayer en la Catedral Metropolitana, un ofuscado Mario Poli, sucesor de Bergoglio en el Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, estrenó junto al secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri; al embajador de Suiza, Johannes Matyassy; al representante de la Nunciatura, el monseñor filipino Arnaldo Catalán y el director general de Cultos de la Ciudad, Alfredo Abriani, la muestra de la Guardia Suiza en la Argentina. La catarsis fue muda y sorda, sin comentarios de las partes sobre el afiche que generó una minicrisis dentro del Episcopado. Un puñado de obispos había pedido a José María Arancedo un pronunciamiento público condenando la foto que, técnicamente, no corresponde al comando de campaña de Insaurralde sino al publicista peronista, Enrique Albistur, exsecretario de Medios de Néstor Kirchner.

Ante el hermetismo de Arancedo, el resto de los obispos también se llamaron a silencio. Predominó la resignación cristiana en la Conferencia Episcopal Argentina donde un arzobispo se confesó: "No podíamos esperar otra actitud del Gobierno". Se trata de la queja de una curia que todavía tiene abierta la herida por el ninguneo oficialista a Bergoglio a la hora de celebrar los tedeum patrios del 25 de Mayo y frases hirientes del expresidente como "el diablo también penetra las sotanas".

La campaña criolla se asoma así rebuscada e impredecible para el votante que aspira a tener alguna certeza sobre el posicionamiento de los principales actores políticos, incluida la Iglesia Católica. Podría incluso afirmarse que, a nueve días de las PASO, la campaña da un nuevo giro. El crítico de esta presunta explotación de campaña de la imagen del Santo Padre fue sorpresivamente un ultra-oficialista, hasta hace poco rival interno de Daniel Scioli, como el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto. "A veces nos quieren ayudar y nos complican", explicó el titular del Senado bonaerense, custodio hasta el inicio de esta campaña de posibles deslealtades de Scioli. Hoy el gobernador se eleva bendecido por toda la liga de gobernadores PJ, viaja a encontrarse a solas con Bergoglio en El Vaticano, se carga al hombro la campaña del FpV mientras que Mariotto, en un giro expuesto, cuestiona la foto de Insaurralde con el papa argentino, ante el hermetismo formal del Episcopado: "Es un oportunismo que, con la madurez que tiene la sociedad, no gusta. Es gente que quiere ayudar y en vez de ayudar, complica", reconoció el bonaerense.

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