16 de marzo 2011 - 00:00

Afirman que está sin control la planta nuclear de Fukushima

• Un nuevo incendio en un reactor de la central nuclear de Fukushima, en el noreste de Japón, disparó ayer la alarma mundial. • Autoridades europeas advirtieron que la situación es «apocalíptica» y que está fuera de control. • El nivel de alerta fue elevado a 6 sobre una escala de 7, lo que implica una fuga «importante» de radiactividad. • El riesgo de una explosión parecía más concreto. • Se desató un éxodo en Tokio, y japoneses, europeos y hasta estadounidenses en pánico arrasan con las pastillas de yodo, que permiten atenuar los efectos de la radiación.

Los evacuados del área contaminada por la radiación en el noreste de Japón son sometidos a pruebas permanentes para determinar si han sido contaminados. La situación de pánico, sumada a la repetición de fuertes réplicas sísmicas, complica las tareas de rescate y remoción de cuerpos (arriba). Las mediciones de radiación en el aire son continuas incluso en zonas alejadas como Tokio (abajo).
Los evacuados del área contaminada por la radiación en el noreste de Japón son sometidos a pruebas permanentes para determinar si han sido contaminados. La situación de pánico, sumada a la repetición de fuertes réplicas sísmicas, complica las tareas de rescate y remoción de cuerpos (arriba). Las mediciones de radiación en el aire son continuas incluso en zonas alejadas como Tokio (abajo).
Tokio - La crisis nuclear en Japón arrojaba ayer un panorama sombrío, a tal punto que funcionarios europeos advirtieron acerca de un inminente «apocalipsis». La inquietud creció luego de que planta de Fukushima I sufriera dos incendios de magnitud en el reactor número 4, el último al cierre de esta edición.

A las 5.45 hora local, un empleado de la planta advirtió sobre un nuevo foco de incendio, lo que hizo temer por un estallido atómico. De acuerdo con las últimas informaciones, la empresa eléctrica Tepco aseguraba que el fuego se había apagado y, además, los bomberos rociaban el reactor con ácido bórico para inhibir un posible nuevo foco.

Los ingenieros de la central explicaron a medios locales que se planteaban arrojar agua desde helicópteros debido a que el edificio del reactor 4 es inaccesible por tierra, una medida vista como desesperada. Otra alternativa, según las informaciones, era llevar camiones hidrantes lo más cerca posible de la instalación para inyectar agua a través de los agujeros de las paredes.

La prioridad era lograr que ascendiera el nivel de la piscina dentro del reactor para evitar que el aumento de temperatura acelere la fusión del núcleo, la perspectiva que concentra todos los temores.

De acuerdo con sus estimaciones, los ingenieros suponen que el agua de la pileta de contención podría haber entrado en ebullición, lo que significaría que las barras de combustible estarían calentándose y habrían quedado al descubierto por el descenso del nivel del agua, lo que abriría las puertas a «un desastre nuclear de mayores dimensiones», explicó la agencia Kyodo.

La alarma por un posible desastre nuclear seguía creciendo en torno a la planta, afectada en cuatro de sus seis reactores por el terremoto que devastó el país el viernes. La agencia Kyodo alertó (atribuyéndole la información a Tepco) sobre daños del 70% en las barras de combustible del reactor 1 y del 33% en el 2. De confirmarse la información, sería un avance hacia la fusión del núcleo.

El cuadro en Fukushima se agravó el lunes por la noche (hora argentina) tras sendas explosiones en los reactores 2 y 4. La situación en el 2 es especialmente preocupante ya que, según informó la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), la contención primaria puede haber resultado dañada, lo que daría espacio a fugas.

La Autoridad de Seguridad Nuclear francesa había dicho horas antes que ese sistema de contención, muy importante para contener la radiactividad en caso de fusión del núcleo, dejó de ser confiable. Según el organismo francés, esto sitúa el accidente en un nivel de gravedad 6 dentro de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES, por sus siglas en inglés). El nivel 6 se corresponde con fugas de radiación «importantes». En el caso de Chernobil (Ucrania), el accidente ocurrido en 1986 había llegado al máximo de 7.

En ese marco, el comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, afirmó que «estamos hablando de un apocalipsis, y creo que la palabra está bien elegida».

«Casi todo está fuera de control», añadió. «Espero que no ocurra lo peor, pero no podemos excluir que ocurra lo peor en las próximas horas y días», avisó.

En tanto, ayer se habló por vez primera de una posible operación en los reactores 5 y 6 -en mejor estado que los otros- para liberar hidrógeno, cuya acumulación fue la causa de las otras explosiones.

En un signo de que se esperan futuras complicaciones, fueron evacuados 750 empleados de la central. Si bien no se informó cuáles eran los niveles de radiación en el área, se advirtió sobre registros muy elevados para la permanencia del personal en la sala de control de la central atómica, en la que sólo quedaron 50 técnicos imprescindibles, informó la compañía japonesa Tepco.

Luego del incendio en el reactor 4, el primer ministro japonés, Naoto Kan, informó que la zona de evacuación había sido ampliada a 30 kilómetros alrededor de la central nuclear, ya que provocó una fuga radiactiva.

«La posibilidad de una mayor filtración radiactiva está aumentando», reconoció el mandatario. «Estamos haciendo todos los esfuerzos posibles para evitar que se extienda la filtración. Sé que hay mucha gente preocupada, pero quisiera pedirles que actúen con calma», dijo un sombrío Kan.

Los medios japoneses asumieron una postura más dura por la respuesta de Kan frente al desastre y arremetieron contra el Gobierno y el operador de la planta nuclear, Tepco, por no ofrecer suficiente información sobre el incidente.

Las autoridades reconocieron que la crisis de la planta nuclear provocó fugas radiactivas que podrían afectar a la salud y recomendó a los residentes que se encuentran hasta 30 kilómetros de distancia que se queden en sus casas, apaguen los sistemas de ventilación y cierren las ventanas.

Los niveles de radiación se incrementaron en varias localidades japonesas, incluida Tokio, y la población hace ya acopio de agua embotellada, mascarillas y víveres, y se prepara para permanecer en sus casas.

Por el momento, los vientos en la zona del terremoto y tsunami mantienen direcciones que llevan la nube radiactiva de la central de Fukushima 1 hacia el océano, lo cual reduce el riesgo de contaminación en la región, indicó la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

La vocera de la organización, Clara Nullis, dijo que los vientos «están dispersando los materiales introducidos en la atmósfera hacia el océano, hacia el Noreste y el Este respecto de la planta nuclear», aunque las condiciones son variables.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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