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Ahmadineyad, con plazo fijo
Tentador
Dicho lo anterior, no parece una herejía que la Argentina explore, más aún con las salvaguardias oportunamente anunciadas, una vía de diálogo que pueda llevar a esclarecer el caso AMIA. Con la llamada «conexión local» en vía muerta debido al carácter impresentable de su instrucción, renunciar a estos contactos implicaría resignarse a que los «cerebros» internacionales de la masacre queden también impunes.
Puede resultar tentador para algunos convertir una causa tan sensible en un arma arrojadiza más dentro de la impiadosa política argentina de la actualidad. Pero los familiares de las víctimas merecen que sus voces sean escuchadas sin interferencias, ya sea que se decanten por la aquiescencia o por el rechazo.
Ese diálogo puede llevar a determinar de una vez por todas si la «pista iraní» responde a una investigación judicial contundente o es un cúmulo de datos de inteligencia. Su destino dista de estar asegurado, y las prevenciones sobre el interlocutor están más que justificadas. Pero el único camino seguro hacia el fracaso es sentarse de brazos cruzados.


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