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Ahora Assange sufre las filtraciones: revelan en detalle de qué lo acusan
Julian Assange, el director de WikiLeaks que espera un proceso de extradición a Suecia, se presentó ayer en la comisaría de Suffolk, Inglaterra, en cumplimiento de una de las condiciones judiciales para gozar de libertad bajo fianza.
Los detalles de la acusación, que se suponían bajo secreto judicial, fueron publicados por el diario británico The Guardian, uno de los cinco medios privilegiados por Assange para coordinar la difusión de los cables diplomáticos confidenciales de EE.UU., lo que resultó paradójico y encendió la ira del entorno del fundador de WikiLeaks.
Assange, quien goza de libertad bajo fianza cerca de Londres mientras se lleva a cabo un proceso de extradición, argumenta que las dos mujeres que lo acusan mantuvieron con él sexo consentido y procuran ahora obtener dinero de los medios.
Assange viajó en agosto por un seminario en Estocolmo, donde, indicó The Guardian (un diario de centroizquierda), la «señorita A», una de las coorganizadoras, le ofreció alojamiento en su casa.
Curiosidad
En esa ocasión fue que Assange, según la mujer, la forzó a mantener relaciones imponiendo su peso corporal, algo considerado coerción sexual. Según ella, el hombre «hizo algo» para que el preservativo que le había exigido se rompiera, lo que le permitió eyacular dentro de su cuerpo.
Pese a ello, y en lo que constituye un hecho curioso, Assange siguió viviendo en su casa e incluso fue el centro de atención de una fiesta organizada por «la señorita A» con sus amigos. Según la Policía, en este acto, «A» le dijo a una amiga: «No sólo fue el peor polvo que tuve jamás, sino también violento».
Además, «A» sólo fue a la Policía después de hablar con la «señorita W» sobre supuestos contactos no deseados con Assange. Esta última llegó al seminario de Estocolmo como «fan reconocida de Assange», con quien
coincidió en la última fila del cine y a quien llevó a su casa. Allí ambos discutieron sobre si utilizar preservativo o no, y finalmente no mantuvieron relaciones, según The Guardian.
Pero a la mañana siguiente, dijo la mujer a la Policía, tras desayunar juntos y volver a quedarse dormidos, Assange comenzó a penetrarla sin protección, algo considerado por la fiscalía como violación.
Presunto complot
El hecho de que Assange se negara a someterse a un test de HIV fue decisivo para que las dos mujeres acudieran juntas a la Policía, dijeron en sus declaraciones. Sin embargo, ninguna de las dos interpuso una acusación formal. El procedimiento de investigación debe ser determinado por el fiscal del caso.
Assange habla de un complot estadounidense en su contra, mientras que, en Estocolmo, sus compañeros de WikiLeaks tampoco creen la historia. «Sólo es un problema entre Julian y dos mujeres», deslizó un vocero de la web bajo el seudónimo de «Harold» al diario inglés.
Según el dominical The Sunday Telegraph, el abogado sueco de Assange, Bjorn Hurting, va a presentar una queja formal a las autoridades de su país, a las que exigirá que investiguen cómo llegó esa información a dominio público. «No sé quién dio esos documentos a la prensa, pero el propósito está claro: presentar una mala imagen de Julian», dijo el abogado.
Vaughan Smith, el periodista que decidió alojar a Assange en una mansión de su propiedad mientras se tramita la extradición, se preguntó si la intención de The Guardian al revelar esos detalles incriminatorios no sería aplacar a las autoridades por haber publicado antes los documentos filtrados por WikiLeaks.
Por su parte, el conocido periodista y documentalista australiano John Pilger escribió en The Independent que, después del supuesto asalto sexual sufrido, una de las mujeres confesó que se había sentido «abandonada» cuando, tras hacer el amor, Assange la dejó en la cama para ponerse a trabajar en su computadora.
Agencias DPA y EFE

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