23 de octubre 2009 - 00:00

Ahora dicen que Aerolíneas va a perder plata sólo hasta 2011

El tirón de orejas del ministro de Planificación, Julio De Vido, surtió efecto: los diez años de pérdidas a los que estaba condenada (como mínimo) Aerolíneas Argentinas, según su propio presidente, Mariano Recalde, se convirtieron en menos de un año y medio. No puede hablarse de «arte de magia», sino de la diatriba que De Vido le dedicó a Recalde, y que terminó a centímetros de un pedido de renuncia.

Sin embargo, podría decirse que lo «mágico» del optimismo de Recalde tiene que ver con que el fin del déficit operativo de Aerolíneas coincide con el final del Gobierno de los Kirchner. Será tarea de quien suceda al matrimonio presidencial recortar efectivamente una pérdida que en el mejor de los casos -y siempre según las indemostradas afirmaciones de Recalde- rondará los u$s 120 millones anuales.

Ayer, a puertas cerradas y sin periodistas, el hijo del diputado por la CGT Héctor Recalde y su jefe directo, el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, presentaron el denominado Plan de Gestión y Negocios ante la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Privatizaciones.

Básicamente, repite lo que viene diciendo Recalde desde hace semanas, en relación con que la renovación de la flota mágicamente hará desaparecer el déficit operativo de la empresa, que por estas horas se ubica en los u$s 2 millones diarios. Según ese plan, el «resultado negativo» (según lo definió Schiavi) rondará los u$s 10 millones mensuales el año que viene, pero admite que este año cerrará el ejercicio con un rojo de u$s 500 millones.

Lo que omitieron los funcionarios es explicar que a esas cifras habrá que sumarle lo que se gastará en la compra de los aviones Embraer, Boeing 737-700 y Airbus, un gasto que seguramente caerá en las faldas de quienes asuman en 2011.

Recalde también afirmó que en el futuro se recuperarán las rutas a La Paz, México y Nueva York, pero reconoció que las frecuencias a Londres y París no se reanudarán. No explicó, sin embargo, qué se hará con el personal que se desempeña en las agencias que aún mantiene Aerolíneas en esas dos capitales europeas, las más caras del continente.

Los funcionarios tampoco dijeron a quién le comprarán los aviones Airbus 330 y 340 con los que esperan reemplazar a los Boeing 747-400 con que vuelan las rutas de larga distancia. Hace tiempo viene diciéndose que se negocia con Airbus la compra de trece de esas aeronaves, de un lote de casi 70 que había encargado Marsans, anterior dueño de Aerolíneas, para reequiparla y hacer lo propio con su controlada Air Comet. Ahora, según Recalde, eso no está definido. La realidad es que España puso reparos para conceder las indispensables garantías que exige Airbus para venderle aviones al Estado argentino (se trata de una larga cuestión que tiene que ver con un crédito fiscal español de la época en que Iberia controlaba Aerolíneas), y esa negociación estaría trabada.

Schiavi enfatizó que la misión en la que están embarcados es «competir con Lan», pero no dijo que la empresa de capitales chilenos mantiene una operación mucho más eficiente en lo que hace no sólo a flota, sino también a relación empleado-avión.

Prometió también que «sólo se subsidiarán las rutas que haya que subsidiar; queremos dejar de ser un problema para convertirnos en una empresa de viajes». A su turno, Recalde recordó que «no ha habido conflictos gremiales desde que asumimos la compañía», una elíptica admisión de que los paros salvajes de los pilotos -como se pensaba- tuvieron como fin único la reestatización de la empresa.

Dejá tu comentario