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Ahora, a pagar el festival de promesas
Putin, que ganó con el 64 por ciento de los votos, apuntaló a su base con generosas promesas en sectores diversos, desde los misiles nucleares hasta los jardines de infantes, agravando la dependencia del presupuesto en los precios del petróleo.
El primer ministro de 59 años, que regresará al Kremlin para cumplir con un tercer mandato, ha estimado el costo de los aumentos salariales para el sector público en un 1,5 por ciento del producto bruto interno (PBI), cerca de 30.000 millones de dólares anuales, en los próximos años.
Cuando se añadan otros compromisos de gasto social, el ministro de Finanzas, Anton Siluanov, dijo que el costo total podría ascender a hasta un 2% del PBI por año. Una fuente del ministerio señaló en privado que la cifra podría llegar al 3% en 2018.
«El precio más alto del petróleo les da más dinero para derrochar antes de las elecciones y después de las elecciones, ¿pero a qué costo?», dijo Neil Shearing, jefe economista de Capital Economics. «Rusia no puede seguir dependiendo del gasto para sostener su crecimiento», agregó.
Las promesas de campaña de Putin incluyen aumentos salariales para médicos y profesores universitarios para duplicar el promedio regional antes de 2018. Los maestros, en tanto, recibieron el compromiso de un salario al menos acorde con el promedio.
Otras se relacionaron con un incremento en las asignaciones por hijo y las becas a estudiantes superiores y el fin de las listas de espera en los jardines de infantes. Un análisis de la firma de auditorías rusa FBK estima el costo de estas promesas sociales en 9,9 billones de rublos (340.000 millones de dólares) hasta 2018, aumentando desde 1,1 billón de rublos en 2012 a 1,7 billón de rublos por año en seis años.
En los últimos cinco años, el gasto gubernamental total ha subido desde el 30 por ciento del PBI hasta casi el 40 por ciento.
Putin ha prometido gastar unos 23 billones de rublos (790.000 millones de dólares) hasta 2020 para mejorar el equipamiento del Ejército, mientras consolida el apoyo de los 2 millones de rusos que trabajan en el extensivo complejo militar-industrial heredado de la era soviética. Estos gastos solos exigirán un esfuerzo adicional del 2 por ciento del PBI por año hasta 2018, de acuerdo con Capital Economics.
Rusia tiene un margen fiscal que le permite afrontar mayores gastos. El presupuesto federal tuvo un pequeño superávit el año pasado y se prevé oficialmente que registrará un modesto déficit de un 1 por ciento del PBI este año.
La deuda total del Gobierno es de sólo el 11 por ciento del PBI y Rusia tiene acumulados 150.000 millones de dólares en dos fondos soberanos que podrían ser utilizados en caso de emergencia.
Pero estos números parecerían mucho menos atractivos sin la buena fortuna de los altos precios del petróleo. El punto de equilibrio con el precio del crudo, en el cual el presupuesto ruso ni gana ni pierde, se disparó desde 34 dólares el barril en 2007 a 117 dólares este año.
Agencia Reuters

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