Plazos fijos menores a 60 días son los únicos que crecen en bancos. También se ve mayor cortoplacismo en Lebac.
Las dudas volvieron en octubre y marcaron un punto de inflexión para el sistema financiero. Los argentinos, que habían empezado a recobrar algo de confianza desde agosto con las primeras insinuaciones de reactivación, repensaron sus decisiones y prefirieron tomar un poco más de precaución. La cautela empezó a notarse, sobre todo, en las inversiones: las empresas y los ahorristas eligieron, en estos últimos dos meses, hacer depósitos cada vez más cortos en los bancos y quedarse con las Lebac de menor plazo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El cortoplacismo es muchas veces en la economía un indicador del temor. Y octubre fue, precisamente, un mes difícil para la Argentina: volvió a caer la actividad, se detuvo la demanda de crédito de las empresas y la inflación pareció haber interrumpido momentáneamente su desaceleración. Frente a esto, por ejemplo, el Banco Central resolvió tomarse una larga pausa en la baja de tasas de referencia de la economía. Noviembre sumó más problemas: en este mes, los mercados externos se enteraron de la consagración de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos y respondieron con turbulencias y confusión. El temor por las medidas que podría implementar el presidente electo alimentó las dudas y agravó el cortoplacismo.
En estos últimos 60 días, los plazos fijos más cortos, menores que los dos meses de duración, fueron los únicos que crecieron en todo el sistema financiero: avanzaron 5% desde el 30 de septiembre hasta hoy. Pero en el mismo período, en cambio, cayeron entre 4% y casi 9% los depósitos que tienen vencimientos de entre dos y seis meses; y un 4% los que son a más de un año. Se mantuvieron estancados, al mismo tiempo, los que se extienden entre los 6 y los 12 meses. En términos generales, los plazos fijos cayeron en octubre (0,8% nominal), pero se recuperaron en noviembre (un 2%).
Con esto, el sistema financiero vuelve a verse afectado ahora por una fuerte tendencia cortoplacista. El tamaño de los depósitos de menor plazo (inferiores a los 60 días, sin considerar las cuentas a la vista), que a mitad de año había pasado a representar el 62% del total, se ubican ahora cerca del 67% (ver infografía). En las cifras oficiales se ve que desde diciembre de 2014 los bancos no tenían ahorros de tan corta duración.
La misma dinámica se ve en las Lebac. En las licitaciones de deuda que hace semanalmente el Banco Central, la demanda empezó a concentrarse en las Letras más cortas: la proporción de las que son colocadas a 35 días se ubicaba hasta octubre en el 66% y saltó desde entonces a casi el 90%.
El acortamiento de las inversiones se da a pesar de que, del lado de la oferta, los bancos mantienen incentivos para capturar depósitos a largo plazo. La tendencia bajista que promovió el Central en las tasas de interés los estimula a aumentar las colocaciones a tasa fija, para sacar provecho por más tiempo del actual costo del dinero. Aun así, los retornos que proponen desde las entidades parecen insuficientes para tentar a los ahorristas.
Dejá tu comentario