13 de abril 2011 - 00:00

Alarma de empresarios por desborde de las negociaciones

Carlos Wagner (Construcción), Miguel Acevedo (UIA), Carlos de la Vega (Comercio), Adelmo Gabbi (Bolsa), Héctor Méndez (UIA), Jorge Brito (ADEBA) y José Ignacio de Mendiguren (UIA). El Grupo de los Seis sin Biolcati (la Rural), ausente con aviso.
Carlos Wagner (Construcción), Miguel Acevedo (UIA), Carlos de la Vega (Comercio), Adelmo Gabbi (Bolsa), Héctor Méndez (UIA), Jorge Brito (ADEBA) y José Ignacio de Mendiguren (UIA). El Grupo de los Seis sin Biolcati (la Rural), ausente con aviso.
La preocupación que causa el retorno del proyecto de ley que promueve el reparto de ganancias entre los trabajadores -que impulsa en el Congreso el diputado moyanista Héctor Recalde- fue el tema principal de la reunión que mantuvo ayer el Grupo de los Seis

(G-6). También se habló de lo inquietante que resulta el piso del 24% fijado para las paritarias de este año por el convenio firmado entre el Gobierno y los camioneros de Hugo Moyano.

En el comunicado distribuido ayer tras el almuerzo se menciona de manera elíptica la ofensiva del diputado por la CGT y principal asesor legal de Moyano; allí se dice que «para preservar un proceso de inversión y de creación de puestos de trabajo en cantidad y calidad, todas las modificaciones normativas en materia laboral deben ser consensuadas entre trabajadores y empresarios».

En otras palabras: ante la amenaza de Recalde de que antes de 30 días su ley de distribución de utilidades entre los trabajadores de las empresas tendrá dictamen favorable en comisión, los empresarios quieren una amplia discusión. Lo que sigue preocupando a los hombres de negocios es el cuasi cogobierno al que se verían sometidos de avanzar la ley: la misma prevé «mecanismos de control» por parte de los representantes gremiales sobre casi todos los datos contables de las compañías, incluyendo información sensible como nóminas de clientes y proveedores.

Cabe recordar que el conglomerado de dirigentes empresariales se convoca una vez por mes en la sede de uno de sus componentes para tratar los temas de la coyuntura; ayer le tocó ser anfitrión a Jorge Brito, presidente de ADEBA (bancos de capital nacional), quien junto con su director ejecutivo Norberto Peruzzotti convidó con un portentoso puchero a sus huéspedes Miguel Acevedo (Unión Industrial), Carlos Enrique Wagner (Cámara de la Construcción), Carlos de la Vega (Cámara de Comercio) y Adelmo Gabbi (Bolsa porteña).

Hubo un ausente entre los miembros del elenco estable del G-6: el titular de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati, que debió viajar a Corrientes para tomar parte de una asamblea de productores y delegados de la Rural. En sentido inverso, y casi fuera de programa, participaron de los calores provocados por el cocido (nadie esperaba un día veraniego en pleno abril) Héctor Méndez -expresidente de la UIA, a quien se homenajeó- y José Ignacio de Mendiguren, que asumirá como titular de la central fabril en pocas semanas.

Buscando prudencia

En relación con las paritarias, otra cuestión que desvela a los empresarios, el G-6 pidió en su comunicado «prudencia de todos los sectores involucrados para evitar efectos indeseados sobre la marcha de la economía». Puertas adentro, los dirigentes se turnaron para explicar las dificultades de cada sector para pensar en acceder a pedidos que ya rondan el 35% en algunos casos, y sin que se hayan abierto siquiera las discusiones salariales.

Acevedo explicó que dentro de la UIA hay industrias que tienen costos laborales más altos que otras; De la Vega dijo que el comercio es una de las actividades más trabajo-intensivas y que cada aumento «fuera de registro» se hace más difícil de cubrir; Wagner y Brito se solidarizaron con sus pares. Alguno se animó a decir, incluso: «Nos vienen a pedir el 35% y no podemos pagar ni el 24% de los camioneros; va a ser una negociación muy pero muy difícil». El dato concreto es que ya se da como aceptado que el piso para cualquier convenio que se firme en este año es el 24% pactado por Moyano. De ahí para arriba, el cielo parece ser el límite.

Hubo tiempo también para dialogar sobre la actualidad política (las elecciones en Río Negro y Salta, la interna de la UCR, el proceso electoral en el PJ Federal), pero nadie quiso profundizar -¿será prematuro?- sobre los comicios presidenciales.

Los empresarios se despidieron sin acordar día y lugar del próximo almuerzo, pero seguramente le tocará a

De Mendiguren estrenarse como anfitrión dentro de cuatro martes, en el edificio que tiene la UIA sobre Avenida de Mayo.

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