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Alarma de la música británica por el “brexit”
La salida del Reino Unido de la UE no sólo cambia las reglas de juego para su mercado musical con el continente, tampoco podrán acceder sus músicos a un fondo de fomento europeo especial.
ADELE. La cantante inglesa fue una de las cinco figuras británicas que ocupó el top ten de los recitales más exitosos durante 2015.
Desde luego, las nuevas reglas de juego no preocupan mucho a Elton John ni a los Rolling Stones, pero los artistas en crecimiento, que necesitan hacer más sólida su carrera, se sienten como ante un terremoto. Los primeros resultados, ya concretos, fue que al día siguiente de votarse la separación, los sellos discográficos como Sony y Vivendi cayeron en la Bolsa inglesa entre el 6% y el 9%. Otro efecto inmediato fue la exclusión del Reino Unido del Digital Single Market, una reforma de los derechos de autor para compositores de música, que mejorará sus condiciones en el mercado digital, aprobado para los miembros de la Unión Europea.
El Reino Unido ejerció hasta ahora una influencia enorme en la escena musical internacional. De acuerdo con la publicación "Music Market 2016", artistas ingleses figuraron en 5 de los 10 recitales más exitosos de 2015 (Adele, Coldplay, Ed Sheeran, One Direction y Sam Smith), lo que representó un record de 17,1% de participación en el mercado musical internacional. Uno de cada seis álbumes vendidos en el mundo el año pasado (y uno de cada cuatro en Europa), fue grabado por un artista inglés.
El diario español La Vanguardia publicó también algunas conclusiones que surgen de un relevamiento de Ticketbis (plataforma europea de compra y venta de entradas de espectáculos entre particulares). "Son los propios británicos los que van a sufrir más cambios. Para actuar en el Reino Unido ya hace falta tramitar una visa de trabajo, pero los artistas británicos no tienen que hacerlo cuando viajan a la Unión Europea. Probablemente perderán esas condiciones", dijo un vocero de esa empresa. Esto no solo dilataría el tiempo de planificación de una gira, sino que sólo podrían actuar en la UE si son invitados por un promotor europeo. Los músicos necesitarán un visado de trabajo.
Los más afectados, lógicamente, serán los artistas menores que no generen beneficios a gran escala, puesto que los visados supondrían un gasto que los organizadores ahorrarían. "Los artistas famosos tienen tantos recursos que los promotores no pensarán dos veces para organizar un concierto de Adele, por ejemplo", agregó. Sin embargo, el público debería pagar ahora más para ver a un artista inglés.
Los equipos de música de los conciertos también están en la lista de afectados. Para su importación y exportación se necesita un permiso del que los músicos de Reino Unido prescinden en la actualidad, pero que necesitarán tras el "brexit". Además, la industria musical británica perderá el respaldo legal que aporta la UE mediante una ley que regula, entre otras cosas, los derechos de autor de los artistas. Las industrias creativas de Reino Unido dejarán de acceder, además, el acceso a un fondo de 1.259 millones de euros al que cualquier país de la Unión tiene acceso. Según el estudio, el 46 % de las solicitudes británicas han obtenido aprobación.
Hasta ahora, los discos y el merchandising británicos estaban exentos de pagar IVA y derechos de aduana sobre las importaciones y exportaciones de la UE, y ahora su precio aumentará tanto para quienes compren productos británicos desde Europa como para los propios consumidores del Reino Unido. Las tasas para la comercialización de descargas digitales también se verán afectadas. Actualmente se simplifican gracias al mecanismo del IVA Mini One Stop Shop (IVA MOSS), de manera que los artistas que vendían descargas no debían registrarse para pagar IVA en todos los países de la UE. Eso cambiará también.


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