13 de junio 2014 - 00:00

Alarmado, Obama estudia “todas las opciones” para evitar la caída de Irak

Barack Obama junto a su vocero, Jay Carney, ayer en el Salón Oval de la Casa Blanca. El avance yihadista en Irak genera tal alarma, que el presidente de EE.UU. analiza volver a involucrar a las FF.AA., revirtiendo la retirada de fines de 2011, considerada un error por la oposición republicana.
Barack Obama junto a su vocero, Jay Carney, ayer en el Salón Oval de la Casa Blanca. El avance yihadista en Irak genera tal alarma, que el presidente de EE.UU. analiza volver a involucrar a las FF.AA., revirtiendo la retirada de fines de 2011, considerada un error por la oposición republicana.
Bagdad - Estados Unidos analiza "todas las opciones" militares para ayudar a Irak a frenar el avance de los insurgentes yihadistas y sunitas, que ayer tomaron otra ciudad situada a sólo 90 kilómetros de Bagdad.

Las fuerzas kurdas iraquíes, por su parte, tomaron el control de la ciudad petrolera de Kirkuk, 240 kilómetros al norte de Bagdad, para intentar evitar un posible asalto de los yihadistas ligados a Al Qaeda.

Un fotógrafo murió en enfrentamientos entre las fuerzas kurdas y los yihadistas al oeste de Kirkuk.

El canciller iraquí, Hosyhar Zebari, admitió que las fuerzas de seguridad, entrenadas por Estados Unidos antes de retirar sus tropas a finales de 2011, "se desmoronaron" en Mosul, tomada el martes por los islamistas, pero aseguró que el Ejército ya se reorganizó y logra repeler los ataques.

"Irak necesitará más ayuda de Estados Unidos y de la comunidad internacional", señaló el jueves el presidente estadounidense, Barack Obama. "Nuestro equipo de seguridad nacional estudia todas las opciones. No descarto nada" en términos de involucramiento militar, agregó, a la vez que calificó de "emergencia" la situación que se vive en el país árabe.

Antes de las declaraciones de Obama, un responsable estadounidense había anticipado que Washington planteaba varias opciones, entre ellas un ataque aéreo con aviones no tripulados (drones), pero descartaba enviar tropas para un ataque terrestre. Los dichos del mandatario dejaron abierta incluso la posibilidad del uso de efectivos propios por primera vez desde la retirada, lo que supondría un retroceso en términos de opinión pública.

Como podía esperarse, los principales referentes republicanos salieron ayer a responsabilizar a Obama por los avances militares de los yihadistas, y denunciaron como "precipitada" la retirada del ejército estadounidense de diciembre de 2011.

John Boehner
, presidente de la Cámara de Representantes, estimó que "el fracaso de la política estadounidense en Siria, Libia y Egipto y la ausencia de estrategia a largo plazo para Oriente Medio tienen un impacto directo en la situación en Irak".

Los "terroristas" están a las puertas de Bagdad. "¿Y qué hace el presidente? Duerme la siesta", atacó Boehner, a la vez que clamó por un aumento de la asistencia técnica, pero reservándose su opinión sobre la conveniencia de realizar ataques aéreos estadounidenses.

Más frontales, otros parlamentarios presionaron a Obama para autorizar los ataques aéreos como apoyo al ejército iraquí.

"El poder de la fuerza aérea estadounidense es la única esperanza para cambiar la ecuación militar en Irak", señaló el senador Lindsey Graham, que pertenece al ala intervencionista del Partido Republicano. "El próximo 11 de septiembre se está preparando mientras hablo", aseguró.

Rusia, por su parte, estimó a través de su canciller Serguéi Lavrov, que el avance de los rebeldes islamistas en Irak amenaza al país e ilustra el "fracaso total" de la intervención militar estadounidense y británica para derrocar a Sadam Husein en 2003.

El Parlamento iraquí tenía previsto reunirse el jueves a pedido del Gobierno dirigido por el chiita Nuri al Maliki para decretar el estado de emergencia, pero la reunión se anuló por falta de quórum.

Mientras, los líderes del Estado Islámico en Irak y Levante (EIIL) llamaron a sus fuerzas a lanzarse sobre Bagdad, provocando pánico en la población (ver aparte).

El Ejército iraquí lanzó ayer ataques aéreos contra los insurgentes en Tikrit, capital de Saladino, que cayó en manos de la rebelión el miércoles. Cientos de policías fueron capturados allí.

Los ataques aéreos también tuvieron por objetivo puntos de la provincia septentrional de Nínive como su capital, Mosul, tomada el martes por los yihadistas, que están siendo apoyados por combatientes sunitas y tribales.

El EIIL no tardó en imponer restricciones en Mosul, la segunda ciudad del país, como la prohibición de fumar, siguiendo su interpretación fundamentalista de la ley islámica.

Agencias AFP, EFE, ANSA, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero

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