28 de abril 2009 - 00:00

Alberto Fernández, destronado del PJ de la Capital

Sin candidato, en el último día para la presentación de alianzas, el peronismo porteño se declaró en rebeldía, desplazó al presidente, Alberto Fernández, y hará hoy un casting para intentar que el sello PJ no desaparezca del cuarto oscuro el próximo 28 de junio.

Tras una jornada plagada de rencillas que incluyó visitas al departamento de Puerto Madero que habita el ex jefe de Gabinete, se reunieron anoche los miembros del Consejo Metropolitanto del PJ. El partido lo preside en los papeles Alberto Fernández, pero no suma demasiadas representaciones entre los consejeros. Por la tarde, el ex funcionario había llegado a un acuerdo para que en ese encuentro se vote por la abstención. Eso quiere decir que el PJ se declararía prescindente y no estaría en la elección ni siquiera integrando el Frente para la Victoria o cualquier otro. Sonó el teléfono y un mensajero advirtió que de ninguna manera Néstor Kirchner admitiría esa desaparición «cuando en la provincia hasta le está pidiendo a Scioli que participe». Lo cierto es que hubo adhesión a esa crítica y se giró en la decisión. Finalmente, se conformó una comisión de Acción Política con las funciones del presidente, es decir, desplazando a Fernández, quien había prometido la renuncia al cargo partidario pero la mantiene guardada en un cajón de su departamento.

Ese conjunto que conduce el legislador porteño Juan Manuel Olmos, e integran, entre otros, el sindicalista Víctor Santa María (porteros), Guillermo Oliveri (secretario de Culto), Andrés Rodríguez (UPCN) y Alberto Iribarne, llamará hoy a algunos potenciales candidatos. Si consiguen uno, suscribirían antes de la medianoche -cuando caduca el plazo- una alianza electoral. Sucede que Fernández anima un frente con Aníbal Ibarra, que porte a algunos kirchneristas como el legislador Cristian Asinelli (estuvo en el Consejo, pero no propuso la abstención), a Carlos Heller y algunos radicales. En tanto, Olmos y Santa María lo tienen de favorito a Telerman (un enemigo de Fernández), pero otros aliados de ese ex jefe porteño no quieren pejotismo en la lista electoral. Convocarán a Daniel Filmus, a Rafael Bielsa, a Telerman y a Ginés González García, un casting con la condición de que hayan demostrado «algún tipo de representatividad» (es decir, tener votos) y también llamarían a Heller. De esa manera si, por ejemplo, un Bielsa terminara aceptando el desafío, Telerman se quedaría con el apoyo con que cuenta hoy del sindicato de Santa María para su campaña electoral. Por eso la semana pasada intentaron armar una boleta con el ex canciller de candidato a diputado y el ex vicejefe de Ibarra para legislador porteño, pero fracasó.

Lo que resulta casi seguro es que no habrá alianza Frente para la Victoria que se identifique en el cuarto oscuro de la Capital Federal. Para eso tendría que conseguir el PJ un candidato que acepte el partido y a la vez que el resto de los socios del FpV considere. Al menos con los asociados que estuvo inscripto el kirchnerismo no volvería ahora a competir. Lo que busca Fernández es una alianza nueva con el ibarrismo, por cierto, un rebrote de la mentada transversalidad que se arma y se desarma en las vísperas electorales, contra el peronismo que aspira a no sentenciar la desaparición del PJ porteño.

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