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Alemania e Israel enfrentados por Kafka
Ese museo, ubicado en la localidad alemana de Marbach am Neckar, recalcó ayer que no ve ningún motivo por el que tenga que ceder ese manuscrito.
«El Proceso» fue adquirido en 1988 mediante una subasta legal en Londres y «a la vista de la opinión pública», enfatizó su director, Ulrich Raulff. «No puede haber ningún tipo de duda sobre esa legalidad», reiteró irritado.
Sin embargo, según dijo en una entrevista con el diario israelí «Haaretz» el responsable de la Biblioteca Nacional de Israel, Schmuel Har Noy, se trata de una «injusticia histórica». En su opinión, Israel es el único país que tiene derecho a custodiar el manuscrito.
«El archivo alemán sabía que había un problema con ese manuscrito cuando lo adquirió hace más de 20 años, pero sigue aferrándose a la idea de que lo obtuvo legalmente», subrayó en el mismo periódico el abogado de la Biblioteca Nacional de Israel, Meir Heller.
Como es sabido, poco antes de su muerte en 1924, Kafka, que escribía en alemán, pidió a su amigo íntimo Max Brod que quemara sus obras. Sin embargo, Brod decidió publicarlas y el escritor checo de origen judío se hizo famoso en todo el mundo. En 1939, Brod tuvo que salir de Praga huyendo de los nazis y encontró refugio en Israel. A su muerte en 1968, el archivo con los textos de Kafka pasó a su secretaria, Esther Hoffe, que vendió algunos de ellos, entre otros «El Proceso», por una cantidad cercana a los dos millones de dólares.
Según la Biblioteca Nacional de Israel, ese manuscrito original se vendió haciendo caso omiso a la última voluntad de Brod.
Esther Hoffe murió hace dos años y los archivos inéditos quedaron en manos de su hijas Ruth y Hava, ambas sobrevivientes del Holocausto. Las ancianas de más de 80 años lo tienen bajo llave en cajas fuertes.
Agencia DPA


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