"Rusia está claramente preparada para desplegar tanques alrededor de las fronteras europeas", dijo ayer Sigmar Gabriel, número dos del Gobierno alemán, en relación con el recrudecimiento de la tensión entre Moscú y Kiev. En un acto por el centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial, junto al primer ministro francés, Manuel Valls, consideró que "de pronto, nosotros que estábamos en posición de observadores nos vemos inmersos en un conflicto potencialmente incendiario que exige a Europa que pague un precio". "Ese precio serían las sanciones a Rusia", admitió poco antes de que los cancilleres de la UE ampliaran la lista de funcionarios rusos sancionados por la crisis ucraniana y aumentaran la ayuda financiera al Gobierno de Ucrania.
Las autoridades alemanas agregaron que existen "numerosas señales" de un apoyo del Kremlin a los grupos armados prorrusos que operan en el este de Ucrania.
"Cuando vemos el comportamiento, los uniformes y las armas que llevan algunos de estos grupos, no puede tratarse de grupos de defensa de ciudadanos autocreados", consideró la vocera adjunta del Gobierno, Christiane Wirtz. "Estimamos que Rusia tiene una responsabilidad particular para evitar una nueva escalada y para contribuir en la estabilización de la situación en Ucrania", indicó.
La portavoz dijo que la canciller alemana, Angela Merkel, mantuvo ayer una entrevista telefónica con el primer ministro británico, David Cameron, quien coincidió en la incitación rusa en los levantamientos rebeldes.
"No puede haber ninguna duda de que fue planeado y puesto en marcha por Rusia", sentenció el canciller británico, William Hague, durante la reunión de la UE en Luxemburgo. En el encuentro, se decidió sumar a otros cuatro funcionarios del presidente Vladímir Putin a la lista de sancionados y aumentar en mil millones la ayuda de u$s 610 millones que ya había aprobado para estabilizar las cuentas fiscales de Ucrania, que enfrenta una abultada deuda pública. "No estamos aún para pasar a la fase tres", explicó la representante italiana, Federica Mogherini, sobre a la imposición sanciones económicas en vez de a individuos.
Mientras la UE reforzaba la presión diplomática contra Rusia, Putin jugó una vez más la carta de achacar la responsabilidad de evitar una guerra civil en Ucrania a Occidente. En una conversación telefónica, instó a su par estadounidense, Barack Obama, quien llamó a las fuerzas irregulares ucranianas a deponer las armas, "a hacer todo lo posible para no permitir el uso de la fuerza y un baño de sangre" en el este ucraniano, donde el Gobierno de Kiev, tiene previsto lanzar una operación antiterrorista a gran escala con participación de las fuerzas armadas.
"En respuesta a las preocupaciones expresadas por el presidente estadounidense respecto de una presunta injerencia rusa en el sureste de Ucrania, el presidente ruso recalcó que dichas especulaciones se basaban en informaciones infundadas y subrayó que las protestas en Donetsk, Lugansk, Jarkov y Slaviansk son el resultado de la incapacidad de los líderes ucranianos para tener en cuenta los intereses de la población de habla rusa", indicó el Kremlin en un comunicado. Añadió que los dos jefes de Estado acordaron la necesidad de "seguir adelante con los esfuerzos" por buscar una solución diplomática antes de las conversaciones que deben reunir a Rusia, EE.UU., la UE y Ucrania el jueves en Ginebra.
Aunque Rusia desmintió las versiones de presencia militar en las ciudades orientales rebeldes, Putin ha afirmado en el pasado que reaccionaría ante una agresión a la mayoría rusoparlante de esa región. Ayer, el vocero presidencial, Dmitri Peskov, indicó que en las últimas horas recibió "muchísimos pedidos" con el reclamo de "ayudar, intervenir de un modo o de otro", un argumento similar al que blandió Moscú en el caso de Crimea.
En tanto, el presidente interino de Ucrania, Alexandr Turchinov, dijo que no está en contra de un referendo sobre el futuro del Estado ucraniano aunque mantuvo la orden de lanzar un ataque a las zonas prorrusas. Sugirió que la consulta podría realizarse junto con la elección presidencial, el 25 de mayo. Los rebeldes quieren que se realicen referendos, pero sólo en el este, algo que, para Kiev, es ilegal.
| Agencias AFP, EFE y Reuters, y Ámbito Financiero |


Dejá tu comentario