26 de mayo 2011 - 00:00

Alfonsín, obligado a optar entre dos cajas de campaña

Ricardo Alfonsín hizo campaña en Mar del Plata. Encara la difícil misión de contener a Hermes Binner y a Francisco de Narváez.
Ricardo Alfonsín hizo campaña en Mar del Plata. Encara la difícil misión de contener a Hermes Binner y a Francisco de Narváez.
El triunfo de Hermes Binner en la interna de Santa Fe sumergió a Ricardo Alfonsín en un nuevo laberinto. Más allá de la superficie, donde el candidato radical aparece dubitativo entre una construcción política de centroizquierda y otra de centroderecha, el candidato presidencial está ahora obligado a optar entre dos cajas para financiar unos u$s 20 millones para la campaña presidencial: la santafesina y la colorada de Francisco de Narváez.

Con Cristina de Kirchner cerca del 40% en la intención de voto, la UCR no tiene margen para dilemas ideológicos. A un mes del vencimiento del plazo para la inscripción de listas, en el búnker radical de la calle Cerrito existe la certeza de que sólo un frente plural con Alfonsín, Binner y De Narváez en la misma boleta puede aspirar a una segunda vuelta electoral en las presidenciales del 23 de octubre. En ese diagnóstico coinciden, al menos, el candidato del radicalismo y el diputado empresario de Unión-PRO. Así lo reveló el senador Gerardo Morales en un encuentro con la prensa, donde desafió a Binner a quedarse fuera de la fórmula presidencial si no aceptaba un acuerdo, al menos distrital, con De Narváez. Y así lo ratificó el legislador peronista Daniel Amoroso: «Seguimos de manera respetuosa la batería que se están tirando entre la UCR y el PS. Pero nosotros queremos discutir un frente nacional, si no, que se olviden de nosotros. Vamos con una boleta corta sin candidato a presidente».

Más allá de la presión de Binner y el GEN de Margarita Stolbizer, la UCR sigue defendiendo el acuerdo con De Narváez, aunque nadie en el radicalismo se anime a explicitar los términos convenidos. Una de las cláusulas que habría impuesto el diputado empresario para comprometerse a aportar fondos a la campaña presidencial de Alfonsín fue que tanto Binner como Stolbizer estuvieran dentro del acuerdo adhiriendo a su candidatura a gobernador. En esa lógica se explica que los caciques bonaerenses de la UCR Federico Storani y Leopoldo Moreau rechacen un acuerdo con Unión-PRO circunscripto solamente a la provincia de Buenos Aires. Estos barones radicales parecen como los garantes de las apetencias de De Narváez y ya avisaron que sus convencionales no aprobarán un acuerdo limitado.

Ayer Alfonsín aclaró que el acuerdo electoral con De Narváez en la provincia de Buenos Aires todavía no está sellado. Y sorprendió al advertir que «no hay cuestiones acordadas aún, porque ésa será una decisión del cuerpo orgánico del partido». Se refería a la Convención Nacional que se reunirá el 10 de junio, apenas 24 horas antes del congreso del Partido Socialista que podría consagrar la candidatura presidencial de Binner en un frente progresista sin el radicalismo. Desprenderse de De Narváez, ya sea en el plano distrital o nacional, implicaría para Alfonsín la necesidad de salir a buscar nuevos y millonarios fondos para financiar la campaña que, con el 14 de junio como tope para la inscripción de alianzas, deberían ser aportados por la caja santafesina.

El martes, el dilema se debatió en un encuentro reservado en el búnker alfonsinista de la calle Cerrito donde participaron Ricardo Gil Lavedra, Miguel Bazze, Mario Brodherson y Morales. También hubo contactos informales entre Bazze y el diputado socialista Ricardo Cuccovillo.

Por las dudas, Binner ratificó ayer que no quiere entablar una alianza nacional que incluya al peronista De Narváez y lanzó una advertencia tajante: antes de hacer un acuerdo de ese tipo prefiere que siga Cristina de Kirchner.

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