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Almuerzo empresario para analizar los resultados electorales
Adelmo Gabbi (Bolsa), Carlos de la Vega (Comercio), Hugo Luis Biolcati (Rural), Jaime Campos (AEA), José Ignacio de Mendiguren (UIA), Carlos Wagner (Construcción) y Claudio Cesario (ABA). Empresarios, preocupados por la mala imagen que tienen en la población.
Así, el encuentro sirvió para que los principales líderes del sector cambiaran información sobre las elecciones del fin de semana en Santa Fe, su posible incidencia en los comicios presidenciales y la baja imagen que tiene el empresariado en la población.
La invitación había sido cursada por Biolcati a sus compañeros del Grupo de los Seis (G-6) hace una semana, en ocasión del habitual almuerzo de esa agrupación. Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y uno de los miembros del G-6, preguntó cuál era el propósito luego de que Biolcati advirtiera que iba a extender la invitación a otras entidades, específicamente a la Asociación Empresaria Argentina (AEA), la ACDE (Asociación de Dirigentes Cristianos de Empresa) y a la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA).
Promesa
El hombre de la Rural dijo entonces que iba a ser «una reunión de amigos», y prometió que no habría comunicados, documentos o declaraciones públicas tras el almuerzo. El resto de los socios del G-6. o sea Jorge Brito (ADEBA), José Ignacio de Mendiguren (UIA), Carlos Enrique Wagner (Construcción) y Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), estuvieron de acuerdo.
Así fue entonces que ayer se sumaron Pablo Taussig (ACDE), Jaime Campos (AEA) y Claudio Cesario (ABA). Cabe apuntar que Cesario está intentando ingresar al G-6 desde que hace un par de meses asumió la presidencia de la entidad que agrupa a los bancos de capital extranjero. Los seis «socios fundadores» se oponen al ingreso de nuevos miembros, aduciendo que ya es bastante complicado ponerse de acuerdo.
El tema principal fue el clima político que se generó tras las elecciones porteñas y lo que podía pasar si Agustín Rossi ocupa el tercer lugar en Santa Fe y es superado por el macrista Miguel del Sel. Hubo consenso, aún entre los dirigentes más cercanos al Gobierno, que de producirse habría que comenzar a recalcular lo que todos dan como un hecho: la reelección de la Presidente.
Uno de los comensales aportó datos frescos de una consultora considerada «seria»: «Cristina hoy tiene un 51% de intención de voto, y el Gobierno un nivel de aceptación de casi un 65%», dijo el empresario; no todos llegaron a escucharlo. Otro le retrucó con la «escasa credibilidad que tienen las encuestas después de lo que pasó en la primera vuelta acá en Buenos Aires».
Buena parte del almuerzo se la llevó la discusión sobre la mala imagen que tiene el empresariado en la población. En este sentido Campos (AEA) ilustró a la mesa con ejemplos de libros de texto que se usan en tres provincias para educar a los chicos, y que traen contenidos fuertemente antiempresarios.
Otro dirigente apuntó la «flojísima o nula defensa» que reciben de parte de los políticos supuestamente «pro establishment»; alguien mencionó la total falta de apoyo que tuvo Techint en su enfrentamiento con el Gobierno, que finalizó ayer.
Por imperio de un «pie» casi teatral, en ese momento ingresó al restorán Elisa Lilita Carrió, acompañada por el séptimo socio fundador de lo que fuera el G-7 hasta que él lo abandonó, Mario Llambías (CRA). Ambos se sentaron a la mesa contigua, sin que Carrió amagara siquiera saludar a los empresarios. Hace un mes rechazó una invitación a reunirse con la dirigencia de la UIA (tal como hicieron todos los demás aspirantes a la presidencia) con durísimos términos contra De Mendiguren.
Sin embargo, alguien mencionó un dato que Campos no confirmó: Carrió había estado reunida la mañana anterior, en secreto, con la cúpula de AEA, o sea con Héctor Magnetto (Clarín), Luis Pagani (Arcor) y Paolo Rocca (Techint) entre otros.
Después llegó el turno de las fotos; la nota de color (rosado) la había dado Biolcati: pese a presidir la entidad agropecuaria por antonomasia, mientras todos los demás comensales se deleitaban con un «baby beef» de proporciones, él comió salmón.


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