18 de febrero 2011 - 00:00

Amish, estafados estilo Madoff

Amish, estafados estilo Madoff
Washington - Monroe Beachy, bautizado por el diario Washington Post como el «Madoff» de los amish, defraudó desde 1986 por u$s 33 millones a unas 2.600 familias de esta comunidad famosa por vivir rechazando la tecnología, sin luz ni automóviles, en un entorno sin cambios desde el 1800.

Es gente que vive de la agricultura y del turismo y que, como tantas víctimas de Bernie Madoff, terminó en la miseria tras arañar el sueño del dinero fácil, según el tristemente famoso «esquema Ponzi», utilizado por más de un siglo por los estafadores en todo el mundo. La técnica, usada también por Beachy,

es siempre la misma: atraer los ahorros de desprevenidos ciudadanos con la promesa de tasas de interés fabulosas.

Mientras se sumen más incautos se pagan los intereses, pero el hilo al final se corta y se roban los capitales. El sistema funcionó, hasta que hace algunos meses, la Comisión de Seguridad y Cambios (SEC, por sus siglas en inglés) realizó una inspección y descubrió el truco.

El pequeño imperio financiero de Beachy se derrumbó de la noche a la mañana y fue declarado en quiebra, una noticia que conmocionó a la comunidad amish (primos de los cuáqueros), que no podía creer que uno de sus miembros había hecho dinero a sus expensas, usando uno de los sistemas típicos del capitalismo financiero.

El mismo mundo que ellos rechazaron en su vida diaria, por culpa de uno de ellos, al final, se «vengó» quitándoles a todos sus ahorros de toda la vida. La pertenencia a la misma comunidad, cerrada y celosamente atenta en tutelar su propia diversidad, ayudó a Beachy en su plan criminal. Desde 1986 enviaba periódicamente a sus inversores documentos, todos falsos, que probaban que su dinero era invertido en títulos de Estado.

Prácticamente ignorante, estudió hasta quinto año de primaria e hizo por algunos meses un curso profesional. Beachy logró conquistar la confianza de los otros amish creando un fondo a favor de la Iglesia e incluso para la construcción de una nueva escuela para la comunidad. Con el pasar de los años, logró hacerse elegir tesorero de los Amish Helping Found, una suerte de organización sin fines de lucro que gestionaba los fondos de los amish para utilizarlos para causas sociales.

Exactamente -se lee en el estatuto del fondo- ese dinero servía para «preservar el estilo de vida de la comunidad amish». Solo esta operación le garantizó la suma de u$s 2,6 millones.

Fue una gran estafa que involucró a toda la comunidad, que no estaba preparada para afrontar este tipo de situación.

Tanto que muchos de los estafados pidieron poder procesar ellos mismos a Beachy. Pero no a través de un tribunal regular, sino mediante sus líderes religiosos. Ese pedido fue rechazado por la SEC por ser, evidentemente, inconstitucional.

Agencia ANSA

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