15 de septiembre 2009 - 00:00

Ana Frenkel: “La belleza es sinceridad de expresión”

Frenkel: «En ‘Pura cepa’, si bien la protagonista que lleva el hilo es una mujer, la fuerza masculina se hace presente en los movimientos».
Frenkel: «En ‘Pura cepa’, si bien la protagonista que lleva el hilo es una mujer, la fuerza masculina se hace presente en los movimientos».
«Si tengo que salir a buscar el apoyo comercial o a hacer lobby, siento que pierdo el tiempo de hacer lo que realmente quiero: investigar y avanzar con el proceso creativo», dice Ana Frenkel, quien pese a trabajar hace dos décadas en teatro como actriz, directora y fundadora de una compañía emblemática como «El descueve», nunca dirigió sola.

Actualmente Frenkel codirige «Corazón idiota», con Carlos Casella y Daniel Cúparo sobre una idea de Carla Peterson y Griselda Siciliani. También codirigió «Sucio» y antes «Patito feo» y «Hermosura» con «El descueve». Se desempeñó como asesora coreográfica de «Fuerzabruta» (desprendimiento de «De la guarda»), hasta que finalmente se lanzó este año a dirigir su propia obra, «Pura cepa»,que se repuso hace pocas semanas en el Konex.

A diferencia de varios directores que tras décadas de teatro off pasaron a dirigir también en el circuito comercial, entre ellos José María Muscari, Claudio Tolcachir, Javier Daulte o Daniel Veronese, Frenkel se concentra en un método de trabajo que requiere investigaciones y procesos largos, lo que no parece propio del vértigo del teatro comercial. Dialogamos con ella.

Periodista: Esta es su primera obra como directora solista. ¿Cómo fue la experiencia?

Ana Frenkel: La obra es una creación de gente que trabaja conmigo hace años y maneja un lenguaje propio. La hicimos en proceso de creación conjunta, con mi dirección, tiene la fuerza y se plasma el profundo deseo de lo que se quiere contar. La historia tiene mucho de juego, de ironía, y parte de una mujer que se queda dormida esperando a su amor. Entonces se emborracha, por eso lo de pura cepa, y mientras espera a su compañero va pasando desde la ensoñación hasta la fantasía. Toda la obra es un viaje onírico y anímico, por la relación de ella con el mundo, con otras mujeres y también habla de lo ilusorio.

P.: ¿Cómo lo describe para no circunscribirlo a la mera danza-teatro?

A.F.: Es el lenguaje del cuerpo, con mucho de erotismo, de poesía en la puesta, y también trae la belleza de la danza, de los movimientos. Creo que la belleza tiene que ver con la sinceridad de la expresión. Es extraño porque son 15 personas en escena, músico incluido, que logran un nivel de expresión muy agudo. Se termina viendo a cada uno como un personaje, resultado de muchos años de estar trabajando juntos.

P.: ¿Aparece aquí la esencia de «El descueve»?

A.F.: Siempre hay algo pero como dirijo sola me doy como una panzada a pleno con mis ideas y las de este grupo con el que estoy ahora. Esta obra es muy mía porque antes siempre trabajé con la codirección.

P.: Por lo que cuenta, en «Pura cepa» hay un recorrido por el universo femenino, ¿sería algo así como la antítesis de «Sucio», de Casella, que retrataba exclusivamente el masculino?

A.F.: Aquí aparecen ambos mundos. Hay muchos hombres y es como una mezcla, porque si bien la protagonista que lleva el hilo es una mujer, la fuerza masculina se hace presente en los movimientos. Creo que «Corazón idiota» sería más la antítesis de «Sucio».

P.: Ya que menciona «Corazón idiota», donde usted dirige a Peterson y Siciliani. ¿No es más un capricho de las actrices que no presenta casi nada de esa esencia de la que usted siempre habla?

A.F.: Se trató de un proceso distinto, ellas nos convocaron para dirigir a nosotros con la idea de armar un musical. Es obvio que faltó el código «Descueve», pero ellas tienen mucho lenguaje actoral y me gustan mucho como actrices. Creo que se amalgaman bien pero necesitan tiempo. Fue un proceso más corto, de investigación más acotada, con cuatro músicos en escena que bailan, lo que es un gran desafío. Pero sí, tiene menos código «Descueve» en cuanto al tiempo de maduración, años de investigación y creo que la obra esta creciendo.

P.: ¿Qué opina del nivel del teatro local?

A.F.: Hay algo muy positivo que tiene que ver con el buen nivel. Si bien no veo mucho teatro comercial, quiero ver «Piaf» y «Baraka» me pareció espectacular. Hay cosas muy buenas con actores increíbles y por suerte hay variedad. Pero también hay otras obras que son buenas como experimento y nada más. Lo comercial a veces es extremadamente pavote, pero no puedo opinar mucho porque no soy tan pura como espectadora y me cuesta juzgar.

P.: Siempre se dedicó a la escena alternativa e independiente y le fue bien, sin embargo, no debe desconocer que usted es una excepción junto a contados «éxitos» de público en el circuito off.

A.F.: Tampoco debe desconocerse el tremendo trabajo y disciplina que deja ver al final algo de talento. Es difícil este circuito porque no hay subsidios y hay que remarla. Me da bronca que no se apoye tanto a la cultura y que los grupos trabajen tanto sin la posibilidad de que estén subvencionados Lanzar obras nuevas es muy caro y todos tienen que trabajar aparte para ganar dinero.

P.: Pero «El descueve» y «Sucio» tuvieron apoyo del INT.

A.F.: Se trató siempre de una ayuda de 10% o 15% del total de la obra. Claro que es mejor que nada, pero en el ámbito teatral falta un poco más de jugada, de lenguaje, de generar más libertad.

P.: ¿Es imposible imaginar un regreso de «El descueve»?

A.F.: Sería posible pero como una nueva combinación desde la dirección y nuevos intérpretes. Ahora estamos mas grandes, maduramos cosas, sería lindo armar otra cosa, pero no por ahora.

P.: O sea que una vuelta a lo que fue es imposible. ¿Resulta difícil replicar esto en las otras obras?

A.F.:
Si, porque por ejemplo «Sucio» tiene fuerza en otro sentido mientras lo que tenía «El descueve» pasaba por una fuerza que tiene que ver con nosotros como intérpretes. Habernos juntado de chicos y meternos como en una creencia, ser muy militantes del arte, eso no se repite. Me cuesta sacarle eso a otros, era nuestro en ese momento. En «Pura cepa» está esa fuerza de grupo, aparece el debate y está bueno pedírselo a los actores. Pero en nosotros era innato y tenía que ver con un momento social, post dictadura y la movida de salir de eso. Como que explotamos y ahora como directores, la combinación de la gente genera algo, pero es otra cosa.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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