Aníbal Fernández llenó de promesas su almuerzo con UIA

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«Antes, cuando pedíamos algo (ley de ART, recrear el clima de confianza para alentar la inversión, créditos para las pymes), nos decían que estaba todo bien y que no había que cambiar nada. Ahora, por lo menos, nos escuchan, toman nota y nos prometen considerar nuestras propuestas. Algo es algo...».

La frase de un encumbrado miembro del comité ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) resume el clima que dejó la visita del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, la segunda en dos semanas de un ministro de los Kirchner (antes de las elecciones habían pasado meses sin contactos oficiales).

Ayer, Fernández les prometió que esta vez las cosas serán diferentes: sin dar fechas ni precisiones, aseguró que dos de las preocupaciones más añejas de la central fabril se resolverán en las próximas semanas.

Se trata del postergado régimen de accidentes de trabajo y también de la denominada ley pyme, que permitiría a los empresarios de ese sector reinvertir en sus empresas los montos que deberían pagar por Impuesto a las Ganancias en función de las utilidades generadas por su compañía. En este ítem, Fernández no fue original: tal como vienen haciendo todos los funcionarios del Gobierno con ese reclamo, preguntó cómo se subsana el «agujero» fiscal que provocaría una medida semejante; después de un cambio de ideas, se convino en explorar la posibilidad de establecer un cupo máximo, para no afectar más las ya maltrechas cuentas públicas.

Igual que hace dos semanas hizo el ministro de Economía, Amado Boudou, el jefe de Gabinete compartió un almuerzo con la cúpula de la UIA en el Salón Petiriby del edificio que tiene la UIA en Avenida de Mayo. Sus anfitriones fueron el presidente Héctor Méndez y los miembros del comité Adrián Kaufmann Brea (Arcor), Federico Nicholson (Ledesma), Cristiano Rattazzi (Fiat), Guillermo Moretti, Rodolfo Acchille (autopartes), Juan Carlos Sacco (gráficos), Juan Carlos Lascurain (metalúrgicos), Osvaldo Rial (UIPBA), José Luis Basso (autopartes), Guillermo Gotelli (calzado), Juan Moravek (Patagonia) y Roberto Arano, entre otros.

Entre la terrina de lenguado, el pollo con zanahorias y la tarta de manzana con crema, Fernández también les prometió una reunión con los ministros Boudou y Débora Giorgi (Planificación) para dentro de no más de quince días, a fin de seguir tratando los mismos temas.

Podría decirse que la UIA tocó ayer su álbum de clásicos. O sea, los problemas que plantea desde hace un lustro. A los ya apuntados se sumaron la necesidad de crear el Consejo Económico y Social (Fernández prometió pensar si se hace por decreto o por ley, pero apoyó la idea), el Consejo del Salario (los empresarios dijeron estar contentos de que, si bien su propuesta perdió en esa mesa, al menos pudieron concurrir con el campo, algo que no venía sucediendo) y las licencias no automáticas de importación.

En este punto, Fernández admitió que, al menos en el futuro inmediato, el régimen seguirá vigente, pero prometió (una más...) que se transparentará el régimen. En ese tramo de la charla, a más de uno se le atragantó el pollo: sucede que en muchos casos el otorgamiento de esas licencias es resorte del controvertido secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que se ha transfigurado casi en un fantasma al que no se nombra.

Ese fantasma volvió a sobrevolar el salón cuando le preguntaron a Fernández qué pensaba hacer el Gobierno con las empresas «administradas» por el Estado (léase Massuh, Mahle, el polémico caso Tersuave); el ministro intentó tranquilizarlos: «El Estado no produce nada; a Mahle se le está buscando comprador y en Massuh se invertirá lo menos posible, para volver a ponerla de pie y que vuelva a manos privadas. Pero de ninguna manera es nuestra intención quedarnos ahí, convertirnos en empresarios...».

En lo que hace a los reintegros de IVA y a las exportaciones, un tema que la UIA había empezado a acordar con el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, el jefe de Gabinete mostró cifras (poco más que simbólicas) de que ya se habían comenzado a liquidar esos importes.

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