El economista Javier Ortiz Batalla escribió en el blog www.foroeconómico.org una nota que critica al Gobierno kirchnerista. Según señala, del crecimiento que se registró entre 2002 y 2006, que fue de un 7,9% anual, sólo un 0,4% corresponde a un incremento en la productividad. Así identifica que muchos piensan que los primeros años de esta administración fueron buenos y en ese sentido lo compara con el peronismo. Sin embargo, distancia ambas situaciones al explicitar que en el kirchnerismo la expansión se debió a la fuerte contracción económica desde 1998.
En su libro "La Argentina", el Profesor H. S. Ferns, autor de la erudita historia "Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX" y un gran conocedor de la sociedad argentina, en 1968 decía: "Es creencia popular que la primera presidencia de Perón fue la mejor. En realidad la euforia de sus tres primeros años en el Gobierno fueron los elementos en que se basaron todos los desastres que siguieron". Ese libro, escrito mientras se despeñaba como profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Birmingham, mantiene aún hoy una gran actualidad, incluyendo una ajustada descripción de los males que aquejaban, y en su mayoría lamentablemente aún lo siguen haciendo, cuarenta y cinco años después a la sociedad argentina.
Contrario a la opinión predominante hoy en la Argentina, acerca de que existió un período virtuoso de crecimiento durante la fase inicial del kirchnerismo, la frase del profesor Ferns sobre el peronismo es aplicable a dicha etapa original del Gobierno del matrimonio Kirchner con la sola modificación de "todos los desastres" por "alguno de los desastres que siguieron".
El profesor Ferns, como muchos otros analistas, incluyendo al notable Carlos Díaz Alejandro, concebía al peronismo como una respuesta tardía a los efectos de la Gran Depresión, sucedida luego por una serie de iniciativas que habían fracasado en su intento de construir una alternativa política, social y económica viable a dicho régimen (la primera de ellas curiosamente implementada por el propio Perón a partir de 1952).
Del mismo modo creo, como muchos otros, es hoy posible pensar que los 10 años de Gobierno del matrimonio Kirchner sólo pueden explicarse en relación con la Gran Contracción que comenzara a mediados de 1998, pero que hiciera eclosión entre diciembre de 2001 y el segundo trimestre de 2002. Un colapso que significara no sólo una caída de una sucesión de gobiernos, sino una modificación radical en la dirección en la que la sociedad argentina estaba dispuesta a moverse.
Un cambio de rumbo que se consolidó con la expansión al 8,8% promedio del PBI, entre 2003-2007, lapso que seguramente en el futuro se caracterizará como el "período dorado" del kirchnerismo.
En vista de dichos acontecimientos, existe hoy un cierto consenso acerca de que los años que transcurrieron entre mayo de 2003 y diciembre de 2007 (período coincidente con la presidencia de Néstor Kirchner), fueron años durante los cuales las políticas domésticas sumaron significativamente, a un increíblemente próspero entorno externo (intencionadamente no siempre reconocido como tal), en la construcción de un proceso virtuoso de recuperación económica.
En un artículo reciente, Ariel Coremberg descompone las fuentes de la expansión de la economía argentina entre 1990, cuando da comienzo un conjunto de reformas estructurales que se aceleran con el lanzamiento del Plan de Convertibilidad en marzo 1991, hasta 2006, año que considera el último con estadísticas suficientemente confiables. El autor encuentra que del 7,9% anual de crecimiento observado entre 2002 y 2006, sólo un 0.4 % corresponde a un aumento en la productividad, mientras que el principal aumento en el producto se debe a mayor número de ocupados (3%) y a una mayor utilización del stock de capital (1.6%).
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