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Antártida justifica cita de Taiana con Hillary Clinton
Hillary Clinton
Coincidirá con la conclusión del Año Polar Internacional, que contempló un ambicioso esfuerzo multilateral en el ámbito de la investigación científica en las zonas polares del planeta.
El encuentro permitirá a Jorge Taiana mantener en la tarde de mañana una conversación con la secretaria Clinton.
La convocatoria de Clinton para festejar el 50º aniversario en realidad saltó el rigor histórico, pues la firma del tratado se hizo el 1 de diciembre de 1959 y entró en vigencia el 23 de junio de 1961 para toda la región situada al sur del Paralelo 60 de latitud sur.
El contenido del encuentro multilateral interesa más a los responsables del conocimiento científico, ambientalistas y logísticos, los asistentes discutirán la protección del medio ambiente, los avances de la ciencia y el manejo sustentable del turismo en la Antártida, considerada el último espacio virgen de la Tierra. Chile, por caso, estará representado por la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte.
El país trasandino y la Argentina llevan adelante una intensa relación de cooperación en políticas antárticas que van de lo científico a la seguridad náutica y de la salvaguarda de la vida humana en el mar: la Patrulla Naval Antártica ejecutada año a año por las armadas de ambos países. El 6 de marzo pasado, diputados de la Argentina y Chile rechazaron las pretensiones territoriales del Reino Unido en la Antártida, tras celebrar una sesión conjunta en la base chilena Frei, convocada con motivo del 50º aniversario del Tratado.
La anfitriona Clinton dará una conferencia y luego habrá discusiones sobre los resultados del Año Polar Internacional y las prioridades científicas futuras. Todo culminará con la adopción de la Declaración del Año Polar Internacional.
En esta materia el país tiene algunos baches derivados de la carencia del rompehielos Almirante Irízar que impactó en los programas científicos elaborados por el director del Antártico, Mariano Mémolli. Parte de los estudios científicos se tuvieron que realizar fuera del continente antártico y otros vieron reducirse sus objetivos. La remodelación del laboratorio de la base teniente Jubany, administrada por la Dirección Nacional del Antártico, aún no fue finalizada y falta terminar la construcción de la casa habitación.
La nave insignia de las campañas antárticas proveía laboratorios húmedos y secos y una plataforma de trabajo que no pudieron suplir los buques rusos contratados por el Gobierno para la logística de las bases. Lo peor está por venir, Mémolli y -se entiende Taiana- conoce que el astillero finlandés Aker (adquirido por la firma coreana STX) contratado para la reparación y modernización del Irízar, estaría evaluando retirarse del proyecto. Su presentación para reparar el navío cotizada en algo más de 100 millones de euros no fue aceptada por Raúl Garré, hermano y jefe de Gabinete de la ministra de Defensa, Nilda Garré. Defensa pretende que el plan director de la reparación se abra y se dé mayor injerencia al estatizado Tandanor, Aker se opone basándose en la expertise y en la espalda financiera que se debe tener para afrontar la tarea.
El Tratado Antártico, suscrito en 1959, comprende un conjunto de principios y objetivos vinculados a la cooperación internacional y la investigación científica, incluyendo la protección del medio ambiente y la utilización de la región para fines pacíficos.
Las principales disposiciones fueron: no militarización, libertad de investigación científica, establecimiento de un statu quo en reclamaciones territoriales, prohibición de ensayos nucleares.


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