6 de abril 2011 - 00:00

Antecedente

De modo más sutil que Ecuador, México ya había logrado la partida del embajador estadounidense implicado con sus infidencias en el «wiki-escándalo». Se trata de Carlos Pascual, quien debió renunciar el 19 de marzo tras conocerse una serie de cables diplomáticos en los que cuestionaba la capacidad del Ejército mexicano para luchar contra los narcotraficantes e impugnaba su «lentitud y aversión al riesgo». El Gobierno de Felipe Calderón presionó discre-tamente hasta que el diplomático dejó su puesto, algo que fue aceptado con «gran pesar» por la canciller Hillary Clinton.

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