APE: Kirchner puso vigías a Moyano

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El «superpoder» que Hugo Moyano tenía planeado desplegar en la Administración de Programas Especiales (APE), que reparte casi 1.000 millones de pesos anuales entre las obras sociales, sufrió ayer un revés con la designación en el organismo de dos funcionarios de ADN K.

Un mes atrás, Cristina de Kirchner le cedió al camionero la cima de la APE cuando designó como gerente general de la oficina a Daniel Colombo Russell, un médico del riñón moyanista. Fue una victoria, hasta ahí, plena del jefe de la CGT que se quedó con el manejo de un área hipersensible y apetitosa.

Pero ayer esa ilusión, como mínimo, se empañó: el ultra- kirchnerista Donato Spaccavento fue nombrado, por decreto presidencial, como gerente de Prestaciones de la APE, el cargo más relevante porque es por el que pasan los expedientes para los reintegros a las obras sociales.

Porteño, ginecólogo y peronista, Spaccavento fue ministro de Salud de la Ciudad y su último cargo fue el de director del Hospital Argerich -donde está la unidad presidente-, del que fue desplazado por una orden expresa del jefe de Gobierno, Mauricio Macri.

Sin intermediarios, Spaccavento tributa al ex presidente y será, entonces, los «ojos» K dentro de ese organismo que en medio de la causa por los remedios truchos y los desmanejos en obras sociales, obligó al Gobierno a redoblar los controles sobre el manejo de fondos.

Casi que, en este caso, Kirchner podría invocar ante Moyano aquella sentencia de Juan Perón respecto de que «los muchachos son buenos pero si se los controla son mejores».

Ese rol tendrá, desde hoy, Spaccavento que, además, no estará solo: a su lado, como gerente de Control de Gestión, asumirá Angel Aragón, un antiguo colaborador del ministro de Salud, Juan Manzur, en Tucumán. Al final, el matancero Manzur termina de poner un pie en APE, donde tuvo un paso accidentado cuando designó por 48 horas a Mario Koltan pero tuvo, luego, que bajarlo.

Con Spaccavento y Aragón, ambos kirchneristas -aunque el primero más- el manejo que Moyano pretendía tener de la APE como ámbito para premiar y castigar a los gremios, según su alineamiento, queda en suspenso. O, al menos, no quedará librado únicamente al criterio del camionero.

El desembarco de Spaccavento tiene, además, otro costado: la causa de los medicamentos truchos, que derivó en la detención de Juan José Zanola, amaga con extenderse a otras obras sociales y a otros referentes sindicales. En ese trámite, los ficheros de la APE son un botín invaluable.

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