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Aplauden debut de Arnaldo André como director de cine
“Lectura según Justino”, ambientada en un pueblo paraguayo de los años ‘50, está protagonizada por un chico que sirve de mensajero de amor entre un alemán misterioso y una frágil maestra.
Por su parte, el público calificó al trabajo como muy bien informado e ilustrado, entretenido y agradable para todos, emotivo para orientales y amantes del fútbol, con un toquecito innecesario de política, y muy buenos toques de restauración digital hechos en Argentina. Hoy se estrena en el Estadio Centenario de Montevideo. Menos convocantes, otras películas uruguayas alternaron entre lo simpático ("Carretilleros de Aiguá, Camila Rijo), lo aburrido ("Al Oeste del fin del mundo", Paulo Nascimento) y lo bien intencionado ("El lugar del hijo", Manuel Nieto, mal hecho y pretencioso, pero con una interesante crítica parcial a la militancia universitaria).
De nuestro país se vieron hasta ahora "Bomba", de Sergio Bizzio, en competencia latinoamericana, y "Condenados", de Carlos Martínez, en muestra paralela. El primero es un buen relato de suspenso y amistades impensadas, presentado por Jorge Marrale. El segundo, un drama sin efectismos sobre la vida de los presos políticos en el Penal de La Plata, presentado por el autor y la actriz Ingrid Pellicori. A propósito: Martínez sabe de qué habla. Está contando su propia experiencia. Ambos films se ganaron el aplauso y el respeto de público y crítica.
Pero el que además se ganó el cariño del público, es "Lectura según Justino", simpático, evocador y emotivo relato de infancia en un pueblo paraguayo de los años '50, con un chico que sirve de inconsciente mensajero de amor entre un alemán misterioso y una frágil maestra vigilada por su madre. Autor, Arnaldo André, en demorado debut como director cinematográfico. Intérpretes, el niño Diego González, Julieta Cardinali y Mike Amigorena. Pero decir niño ya es tiempo pasado. Entre la fecha de rodaje y ésta de presentación internacional, el muchachito ha pegado un estirón que lo dejó casi tan alto como su director, lo que ya es decir. Coproducción paraguayo-argentina, ha sido una buena sorpresa.
En la competencia todavía faltan varias películas, de Perú, Chile, Brasil (éste, por partida triple), y muchas más en las muestras paralelas, hasta culminar el próximo domingo. Volviendo al tema inicial: la pérdida del Mundial 1950 fue un duro golpe para el Brasil. Pero el paso del tiempo, y cinco mundiales ganados, cicatrizaron las heridas.Tanto, que hasta trajo un documental de elogio inesperado: "Soy celeste. O renascimento da selecao uruguaia", de Joao Ricardo Moreira. Dato al margen, para recordar el espíritu de otros tiempos: las autoridades políticas y deportivas de aquel entonces le tenían tan poca fe a Ghiggia, Obdulio Varela y demás jugadores, que éstos se arreglaron solos, y cuando volvieron al hotel ellos mismos debieron hacer una colecta para pagarse la cena de festejo.
* Enviado especial


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