Aprobarían hoy rescate a Grecia (¿última chance?)

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Atenas y Bruselas - El primer ministro griego, Lucas Papademos, viajó ayer a Bruselas junto con su ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, para participar hoy en la reunión del eurogrupo en la que se espera que se apruebe el segundo plan de rescate por 130.000 millones de euros (aunque ya se especula con que deberá superar ese monto para cubrir el déficit real). Cabe señalar que de la decisión del eurogrupo depende también el cierre definitivo del canje de deuda con la banca privada. La participación de Papademos fue decidida ayer en una reunión con Venizelos y tuvo su origen en la invitación formulada por la canciller alemana, Angela Merkel, durante la teleconferencia que mantuvo el viernes con el gobernante griego y el primer ministro italiano, Mario Monti.

Anoche se especulaba que, de una vez por todas, los ministros de Finanzas de la eurozona aprobarían hoy el segundo paquete de ayuda. No obstante, diplomáticos y economistas no prevén que el salvataje logre resolver los problemas económicos de Grecia. Esa posibilidad podría tomar una década o más. Sí esperan que el acuerdo ayude a reestructurar la enorme deuda del país, lo coloque sobre una base financiera más estable y permita que se mantenga dentro del bloque de la moneda única.

Funcionarios de alto rango de los ministerios de Finanzas de la zona euro y del Banco Central Europeo mantuvieron una conferencia telefónica ayer para afinar detalles del plan de 130.000 millones de euros, que incluye un análisis de sustentabilidad de la deuda, considerado clave por el FMI.

Aunque todavía hay escepticismo en algunos países acerca de si Grecia será capaz de cumplir sus compromisos -que contemplan recortes de gastos y alzas impositivas por 3.300 millones de euros-, funcionarios dijeron que existe la voluntad de aprobar hoy el acuerdo. «Por el momento parece que será así», dijo ayer la ministra de Finanzas de Austria, Maria Fekter, al referirse a si el salvataje recibiría luz verde. «No creo que haya una mayoría que vaya en otra dirección ya que cualquier otro camino sería extremadamente arduo y costaría mucho, mucho dinero», agregó. Otro funcionario de la zona euro, en contacto con algunos de los ministros que participaron en la conferencia telefónica, dijo que si bien todavía existen brechas en los números que deben cerrarse, no son lo suficientemente grandes como para poner en riesgo el pacto.

Por su parte, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang SchTMuble, uno de los que más presión han ejercido sobre el Gobierno de coalición en Atenas, afirmó ayer en una entrevista al diario Der Tagesspiegel que los ministros del euro están de acuerdo en conceder la ayuda, «si Grecia aplica hasta fines de febrero todas las promesas y reformas». El Financial Times indicó que existe una lista de 24 acciones previas que Atenas debe efectuar hasta finales de mes.

El objetivo del segundo rescate es reducir la deuda de Grecia del 160% del PBI a un 120% hacia 2020, la cifra y el plazo que el FMI, el BCE y la Comisión Europea (la troika), han dicho que es sostenible. El foco de la discusión en la conferencia telefónica de ayer -y el tema que se espera hoy dominará la reunión- es qué significa en la práctica quedar «cerca de un 120%». Un informe de sustentabilidad de deuda entregado a los ministros de Finanzas de la zona euro la semana pasada mostró que la deuda griega sólo caería a 129% hacia 2020, y eso si Grecia lograr un superávit primario el próximo año, dijo un funcionario. Además de trabajar para reducir ese parámetro, hay acciones en curso para intentar convencer a los miembros de la troika de que un nivel de deuda de un 123% a 125% es aún sostenible. «Si podemos bajarla a un 123% ó 124%, creo que todos estarán de acuerdo con eso», dijo el funcionario de la zona euro tras la conferencia telefónica de ayer.

Como contrapartida a los créditos multimillonarios, Atenas tendrá que imponer controles más severos. Según se dice, Atenas ha aceptado una de las demandas principales de Alemania, que es crear una cuenta bloqueada para efectuar la devolución de los créditos. Allí se enviarán parte de los ingresos estatales, que se utilizarán exclusivamente para pagar intereses y cuotas de nuevos créditos. Atenas no podrá emplear ese dinero para otros gastos. De este modo, el Gobierno pierde de facto una parte de su soberanía sobre los presupuestos. La cuenta tendrá que tener suficientes fondos del rescate para que Grecia pueda hacer frente a los pagos de su deuda durante un período de 9 a 12 meses, y si los fondos caen por debajo de este umbral, se recurrirá a fondos destinados a financiar el funcionamiento del Gobierno, según el diario británico Financial Times.

Además, se están estudiando otras medidas de supervisión, según se dijo en Bruselas. La idea de nombrar a un comisario que supervise los ajustes así como el cumplimiento de las resoluciones parece que no ha prosperado. Se espera que hoy el Gobierno griego envíe al Parlamento dos proyectos de ley para tramitarlos por vía de urgencia que incluyen un recorte de 3.000 millones de euros en el Presupuesto de 2012 y otro más de las pensiones y del gasto farmacéutico para cumplir las exigencias de ahorro de la UE.

Agencias EFE, DPA y Reuters

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