4 de septiembre 2012 - 00:00

Apuesta Obama desde hoy a imponer agenda que distraiga de la penuria económica

Charlotte y Washington - El Partido Demócrata inicia hoy su convención nacional en Charlotte, Carolina del Norte, decidido a imponer una agenda de debate público que incluya temas sociales sensibles y vaya más allá de la economía, un asunto considerado crucial por los votantes pero que concita la mayor parte del descontento con la administración de Barack Obama.

«La gran ventaja de Obama es que su convención será posterior a la republicana y que puede ampliar su propio argumento», dijo ayer Larry Sabato, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Virginia.

La reunión, en la que se oficializará con gran despliegue mediático la candidatura del presidente a la reelección en los comicios del 6 de noviembre, tiene lugar una semana después de que los republicanos realizaran la suya en Tampa (Florida), donde el jueves eligieron como presidenciable al multimillonario exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney.

Pero «en contraste con los republicanos, el presidente también hablará sobre otros temas como la inmigración y el aborto», dijo Sabato.

«Si Obama se centra sólo en la economía, tiene grandes posibilidades de perder. Así que tiene que ampliar su enfoque e incluir temas sociales», agregó.

Unos 6.000 delegados se reunirán en Charlotte, ciudad que ya se convirtió en una suerte de parque temático pro Obama, donde deambulaban ayer militantes, abundaban las conferencias de grupos defensores de las políticas del presidente y, por supuesto, se instalaban stands para vender desde remeras hasta salsas picantes con la imagen y el logo del primer mandatario negro de la historia del país.

Ayer, feriado en Estados Unidos por celebrarse el Día del Trabajo, las calles del centro de Charlotte se convirtieron en una feria donde se esperaba un concierto del cantante James Taylor y una aparición del actor Jeff Bridges ante miles de seguidores del partido.

Entre hoy y el jueves, políticos famosos ofrecerán sus discursos en el anfiteatro Time Warner Arena de esta ciudad de 750.000 habitantes, que está recibiendo a seguidores de Obama de todas partes del país, además de 15.000 periodistas acreditados.

El expresidente Bill Clinton (1993-2001) será agasajado por los demócratas de su estado, Arkansas, hoy, cuando celebre una fiesta privada, de 150 dólares la entrada, con la participación de la actriz Ashley Judd y del músico de Black Eye Peas, Will.I.Am, un día antes que hable en la convención. Como Ann Romney en Tampa, la primera dama de Estados Unidos Michelle Obama intentará hoy presentar una imagen más privada de su esposo en un esperado discurso. Durante la jornada también será orador Julián Castro, alcalde de la ciudad de San Antonio, que llega a la cita como el primer hispano en ofrecer el discurso principal de la convención.

La primera dama se reunirá mañana con el grupo de delegados (caucus) hispanos del partido, en una señal más de la importancia que le ha dado la campaña demócrata a esta comunidad, volcada a favor del presidente en una proporción de dos a uno con respecto a Romney.

Analistas y asesores del partido reconocen que será difícil recrear el mismo entusiasmo de 2008, cuando se terminaban los ocho años del republicano George W. Bush en el poder, en medio de una crisis financiera cuyas consecuencias aún persisten.

Hasta ahora el mayor obstáculo es la tasa de desempleo que no logra descender la barrera del 8%, contra el 5% que promediaba antes de la crisis.

Por ello Obama tiene que defender su cruzada por los cambios: la histórica reforma del sistema de salud, su orden para terminar con la restricción que obligaba a los homosexuales a ocultarse en las Fuerzas Armadas, el retiro de Irak, así como el golpe a Al Qaeda con la muerte de Osama bin Laden.

Obama insistirá en su plan de aumentar impuestos a los ricos y mantener la ayuda sanitaria para los ancianos, mostrándose más sensible con la clase media que Romney. Con todo, no le será fácil retomar el slogan de «cambio» que enarboló en 2008.

La convención, con su amplia cobertura en los medios nacionales, le dará al mandatario una oportunidad valiosa de imponer su mensaje.

Aunque algunas encuestas mostraron un repunte de Romney durante la reunión republicana, el promedio de los sondeos sigue arrojando un empate técnico, por lo que Obama sueña con sacar una luz de ventaja al final de la semana.

En ese sentido, una encuesta difundida ayer por Gallup señaló que el impacto de la Convención Republicana fue mínimo en su cierre debido a que el discurso de Romney fue el peor valorado desde 1996. Según el sondeo, cuatro de cada diez adultos estadounidenses dijeron estar más cerca de apoyar a Romney tras lo que vieron o leyeron en la reunión de Tampa, mientras que un 38% señaló lo contrario y un 22% aseguró que la misma no influyó en su decisión.

Agencias AFP, EFE, Reuters, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero

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