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Apura Berlusconi su polémica ley contra ilegales
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) habló ayer de un «peligroso derecho de asilo», después de que cientos de inmigrantes encontrados en el mar fueran deportados directamente a Libia antes de poner sus pies en suelo italiano. En 2008 las medidas previstas por Italia contra inmigrantes rumanos de la etnia roma desataron las críticas en la Unión Europea (UE).
La nueva «ley para la seguridad» obliga también a los funcionarios del Estado a denunciar ante la Policía a inmigrantes en situación ilegal. Ello «pone en peligro derechos fundamentales de los extranjeros», que ya no podrán ser escolarizados, ir al médico o casarse, protestó ayer el sector de izquierda en una manifestación ante el Parlamento.
Asociaciones de médicos consideraron la regulación «irresponsable» y «contra el juramento hipocrático», mientras los medios ya informaron de casos de extranjeros que por miedo acudieron al médico demasiado tarde o ni siquiera se dejaron tratar.
También fue muy criticada la amenaza de prisión para los italianos que alquilen una vivienda a extranjeros sin permiso de residencia.
Organizaciones humanitarias y miembros de la oposición denunciaron la sanción de la inmigración ilegal con multas de entre 5.000 y 10.000 euros y la «peligrosa» norma de no permitir el registro de los recién nacidos. Con ello se convertirían, según denuncias, en «niños invisibles».
Italia está en camino de «volver a la barbarie», criticó Luca Volonté, del partido democristiano UDC. El ministro del Interior, Roberto Maroni, de la derechista Liga Norte, lo consideró «un cuento de la oposición» y una interpretación errónea del texto.
El permiso prolongado de internamiento en los campamentos que se convertirían en campos de repatriación, así como la legalización de las patrullas civiles locales fueron aprobadas ya por el Gobierno a finales de febrero por un procedimiento rápido.
Sin embargo, el decreto venció a los 60 días, previamente a ser votado por el Parlamento. Antes, se habían vivido violentos casos de racismo y «autojusticia» por parte de italianos tras registrarse varias violaciones en grandes ciudades. El Gobierno acalló entonces las protestas alegando que con la ley quería evitar que los ciudadanos se tomaran la justicia por su mano.
La ley será llevada al Senado y con probabilidad aprobada definitivamente «como muy tarde a finales de mayo».
Agencias DPA y Reuters


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