13 de julio 2012 - 00:00

Apura Peña Nieto que privados participen del negocio de Pemex

Enrique Peña Nieto elogió un modelo similar al de la brasileña Petrobras. La iniciativa rompe un tabú histórico de México, aunque se da tras años de estancamiento de la petrolera estatal.
Enrique Peña Nieto elogió un modelo similar al de la brasileña Petrobras. La iniciativa rompe un tabú histórico de México, aunque se da tras años de estancamiento de la petrolera estatal.
Ciudad de México - El electo presidente de México, Enrique Peña Nieto, dio una pauta decisiva del tono que impondrá a su mandato al anunciar que impulsará la entrada de capital privado a la petrolera estatal Pemex, un tema tabú para la política local que, para llevarlo a cabo, requerirá de pactos con el partido del saliente mandatario conservador, Felipe Calderón.

Tras designar su primer trío de colaboradores, Peña Nieto -del histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI)- anunció el miércoles que buscará acuerdos para impulsar reformas en sectores como energía (centrada en Pemex), impuestos, relaciones laborales y seguridad social.

Cuando aún no se acallaron las denuncias de fraude de parte de quien salió segundo en las elecciones, el centroizquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien esta noche solicitará al Tribunal Federal Constitucional que invalide los comicios, el anticipo de Peña Nieto en torno a Pemex promete encendidos debates en México. Como pauta, la carga impositiva sobre el gigante energético aporta un tercio del presupuesto estatal.

El PRI y su aliado el Partido Verde obtuvieron las mayores bancadas en el Senado (61 de 128) y en la Cámara de Diputados (240 de 500), pero sin la mayoría absoluta necesaria para aprobar algunas iniciativas.

Ello llevaría al PRI a intentar una alianza con el Partido Acción Nacional (PAN), actualmente en el Gobierno, y relegado a un tercer lugar en la elección presidencial.

«Estamos igual que hace seis años, con la diferencia de que ahora estará el PRI (en el Gobierno) y parece que lo apoyará el PAN, un partido con una visión muy definida, sin divergencias internas», evaluó Raúl Féliz, del Centro de Investigación y Docencia Económicas.

Durante sus 12 años de Gobierno, el PAN propuso algunas de las reformas que ahora defiende Peña, pero fueron bloqueadas por el PRI y el progresista Partido de la Revolución Democrática, que postuló a López Obrador.

Peña Nieto, de 45 años, quien deberá asumir el 1 de noviembre, asegura tener consenso de su partido para sacar adelante la reforma que permitiría inyectar fondos privados a Pemex, siguiendo el modelo de Petrobras en Brasil, una empresa estatal de capital abierto, que cotiza en la Bolsa.

El jefe del PRI deberá para ello enfrentarse a los poderosos sindicatos petroleros, tradicionales aliados de su partido.

El poder sindical obligó al PRI y al Partido Verde a incluir líderes sindicales o familiares de ellos en sus listas de diputados y senadores.

La producción de Pemex viene en caída y en 2011 fue de 2,55 millones de barriles por día, casi un millón menos que una década atrás, lapso en el cual pasó de ser la cuarta petrolera del mundo a la undécima. No sin debate, el Gobierno del PAN hizo un experimento de asociación con privados, al encargar a concesionarios la repotenciación de pozos viejos de baja producción en el noreste del país.

Así las cosas, la oposición sindical sería todavía más profunda a la reforma laboral que Peña Nieto considera vital para aumentar la productividad. «La importancia del sector sindical en el PRI hace muy difícil una reforma laboral importante», explica Rodrigo Salazar, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

México recortó en los últimos años muchos beneficios a sus trabajadores, en una estructura productiva de por sí flexibilizada y con alta dosis de informalidad. Su industria maquiladora, que se sustenta en mano de obra barata, explica un tercio de las exportaciones mexicanas. El salario mínimo de unos 150 dólares es uno de los más bajos del continente.

Las otras reformas propuestas por Peña Nieto, como la tributaria y la ampliación de la cobertura de la seguridad social -con una pensión mínima vitalicia para todos los mexicanos mayores de 65 años-, se han debatido menos pues sus detalles son poco conocidos.

México recauda menos del 11% de su PBI en impuestos, el nivel más bajo de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Salazar concluyó que con Peña Nieto, el país, cuya economía crecerá en 2012 entre un 3,25% y un 4,25%, según estimaciones oficiales, muy probablemente habrá «una enorme dosis de continuidad».

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