Desde fines de la semana pasada los tres bancos asesores, Deutsche, Citi y Barclays, terminaron de definir los detalles de la oferta con el Ministerio de Economía. Las negociaciones por el lado oficial estuvieron encabezadas por el propio ministro Amado Boudou y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino.
Hace tres semanas, el Palacio de Hacienda había realizado una presentación preliminar ante la SEC, en la que básicamente describió el marco en el que se encuentra la economía argentina, incluyendo los riesgos y desafíos que hay por delante. Pero no se mencionaba una sola palabra sobre los detalles de la propuesta a los «holdouts».
Con el visto bueno del Senado, se allanó el último obstáculo que quedaba para avanzar formalmente con la oferta. Varios fondos «buitre» que tienen litigios contra la Argentina por el default le habían solicitado al juez neoyorquino Thomas Griesa que la Argentina divulgue los detalles de la transacción. Sin embargo, el magistrado se negó señalando que «si se solicita esta información por adelantado, resultaría una interferencia al proceso de renegociación que se pondrá en marcha».
Ahora, la incógnita es cuánto tardará la SEC en dar su visto bueno a la oferta, una vez que se haya realizado la presentación formal. En el Palacio de Hacienda esperan que esto suceda antes del 15 de diciembre y quedar así habilitados para arrancar el proceso antes de fin de año. Ayer, tanto los bonos como los cupones PBI subieron con fuerza ante la expectativa de una aceleración en los tiempos del canje.
En la Secretaría de Finanzas preparan, al mismo tiempo, el road-show para presentar la oferta en las plazas donde hubo mayores rechazos y convencer a los inversores minoristas. Lorenzino y el subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino, irán a Italia, Alemania, Londres y Estados Unidos. No se descarta que también pasen por Japón.
El gran objetivo será convencer a los pequeños inversores de los beneficios de participar en la transacción. La valuación de mercado de la propuesta argentina es generosa, ya que está calculada por encima de los u$s 48. El objetivo sería llegar a una participación del 75% en relación con los u$s 20.000 millones de los bonos que aún permanecen en cesación de pagos.
Éstos son algunos aspectos centrales de la oferta:

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