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Arancedo, en modo Bergoglio, exige más diálogo en el país
El obispo auxiliar, Eduardo García, junto al rector de la Catedral Metropolitana, Alejandro Russo, concelebraron ayer la misa pascual en la Capital Federal.
En su mensaje pascual, el arzobispo de Santa Fe subrayó que "los argentinos nos debemos gestos de grandeza y de encuentro, que nos permitan superar el agravio y la descalificación para fortalecer lazos de pertenencia y afecto ciudadano". Con algunas parábolas críticas que recordaron a las homilías de Bergoglio antes de ser Francisco, el titular de la CEA advirtió también que este camino "requiere de la ejemplaridad de sus dirigentes como del compromiso de todos sus ciudadanos" y sostuvo que "la docencia del testimonio fortalece la amistad civil y es garantía de un crecimiento inclusivo con equidad y en paz".
"Danos, para ello, Señor, la sabiduría del diálogo, la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Que la Pascua sea un llamado a la fraternidad y a la esperanza, para amar a todos sin excluir a nadie", expresó Arancedo. Pidió, entonces, privilegiar "a los más pobres", perdonar a los que "ofenden", "aborrecer el odio y construir la paz", al tiempo que remarcó que "la Pascua, también, es un llamado a crear una sociedad más justa y fraterna".
"Deseándoles una feliz Pascua, pido al Señor que nos acompañe y bendiga como Nación. Este camino requiere de la ejemplaridad de sus dirigentes como del compromiso de todos sus ciudadanos. La docencia del testimonio fortalece la amistad civil y es garantía de un crecimiento inclusivo con equidad y en paz", sostuvo.
Agregó que "la ausencia de amistad civil es un signo de fragilidad que nos aísla y enfrenta" y que "la calidad de vida de las personas está vinculada a la salud de las instituciones de la Constitución".
"La conciencia de esta dimensión enriquece el ejercicio de la política. Ello implica actitudes de respeto y de diálogo, de honestidad y solidaridad, en el marco de la República con su sabio equilibrio institucional y federal", concluyó.
Ayer el rector de la Catedral Metropolitana, Alejandro Russo, aseguró que las celebraciones de la Semana Santa contaron este año con mayor afluencia de gente, porque la gente está muy "conmovida por los gestos del papa Francisco" y esto se traduce en "un mayor deseo de Dios". "Siempre en Semana Santa hay una gran afluencia de gente, pero este año fue aún mayor que en otras oportunidades por dos motivaciones. Por un lado, mucha gente vino a la Catedral atraída por la posibilidad de estar en el templo donde el Papa celebraba hasta el año pasado la Semana Santa", dijo.
"Pero por otro lado, según me cuentan curas y diáconos, se ha incrementado también el número de personas que asisten a las distintas parroquias porque hay un replanteo de la fe" a partir de la asunción de Jorge Bergoglio, prosiguió. No obstante, advirtió que la cantidad de personas en los templos no alcanza para medir el resurgimiento de la fe que muchos católicos están experimentando por estos días.
Por otro lado, Russo aseguró que "es muy difícil" pronosticar qué ocurrirá con este fervor religioso con el transcurso del tiempo porque "desde el 13 de marzo todo fue una sorpresa". El rector de la Catedral Metropolitana concelebró ayer al mediodía la misa pascual arquidiocesana junto al obispo auxiliar Eduardo García, quien presidió la celebración.


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