Arcor ecológica: vendió bonos de carbono

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La cordobesa Arcor se convirtió ayer en el primer grupo empresario argentino en calificar para el denominado «VCS» (estándar voluntario de carbono, por sus iniciales en inglés). El holding que capitanea Luis Pagani informó haber recibido la certificación de haber reducido en 100.000 toneladas la emisión de carbono en su controlada tucumana Ingenio La Providencia.

El régimen permite obtener los llamados «bonos de carbono» a las empresas que reducen sus emisiones del contaminante dióxido de carbono; los mismos pueden ser canjeados por «cash» a empresas de los países más industrializados, que subsidian el recorte de esas emisiones logradas por firmas de países en vías de desarrollo.

Cada tonelada de dióxido de carbono que se reduce es un bono que puede venderse en el mercado a países desarrollados. En el caso del ingenio La Providencia ya fueron adquiridos en su totalidad por una empresa holandesa. La empresa no proporcionó el monto involucrado. Sin embargo, fuentes del mercado aseguraron que la compradora fue el fondo 33 Asset Management, especializado en el mercado energético y vinculado al grupo agroindustrial Nidera. El monto pagado por este fondo rondaría los u$s 350.000 por cada año de reducciones.

Las 100.000 toneladas de dióxido de carbono se redujeron durante el período 2007-2008, según informó la empresa. En su comunicado, la alimentaria explica que «el mercado voluntario de emisiones (VCS) surge ante la preocupación internacional por el problema del cambio climático. El VCS concentra el 50% de las transacciones que se han realizado en 2008 y se está consolidando como el estándar más popular y prestigioso del mercado voluntario».

Agrega que «la aprobación de este proyecto de créditos de carbono no sólo agrega valor económico a nuestra empresa sino que, principalmente, es de gran relevancia como aporte al compromiso asumido por todo el Grupo Arcor para la mitigación de las causas que provocan el efecto global de cambio climático».

Para esa reducción de emisiones, el proyecto en La Providencia reemplazó el combustible fósil (gas natural) por bagazo (el residuo de la caña luego de ser procesada para extraer el azúcar), que alimenta una caldera de generación de vapor. Tras el cambio, la planta quedó en condiciones de reducir, como mínimo, unas 50.000 toneladas anuales de dióxido de carbono por diez años y con posibilidad de renovación por 10 años más.

La obtención de bonos de carbono es una práctica muy común en empresas de países como India, Brasil y China, pero es la primera vez que sucede en la Argentina a nivel de mercado voluntario.

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