Arde Irlanda tras marcha histórica contra ajustes

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Dublín - El Gobierno irlandés se encontraba ayer bajo una enorme presión al día siguiente de una de las mayores manifestaciones jamás organizadas en esta capital y en un contexto muy tenso, con una oposición que pide nuevas elecciones y los sindicatos que amenazan con nuevas acciones.
Más de 120.000 personas, esencialmente funcionarios, salieron a la calle el sábado para protestar contra los recortes presupuestarios decididos ante la profunda crisis económica en la que se encuentra el país. Pero frente a las presiones de la Comisión Europea y de agencias de calificación para frenar un creciente déficit presupuestario, los planes del primer ministro, Brian Cowen, para introducir un impuesto a las pensiones de los trabajadores públicos y congelar sus salarios llevaron su popularidad y la de su partido a un mínimo. En una declaración antes de la marcha, el Gobierno dijo que «las medidas son necesarias para mostrar a los inversores internacionales que Irlanda está enfrentando sus deberes financieros». Pero aun con recortes de gastos y aumento de impuestos, se calcula que el déficit llegue al 9,5% del PBI este año.
Enda Kenny, que dirige el principal partido de la oposición, el Fine Gael, pidió el sábado la convocatoria de nuevas elecciones. «Hay ahora una falta de liderazgo a la cabeza del Gobierno», declaró el responsable de la oposición a jóvenes militantes de su partido el día de la manifestación. «La respuesta del Gobierno a la crisis sólo empeoró las cosas. Irlanda necesita un nuevo Gobierno con un nuevo mandato para llevar a nuestro país hacia una nueva dirección», agregó.
David Begg, el secretario general de la ICTU, principal agrupación de los sindicatos irlandeses que organizó la manifestación del sábado, advirtió ayer que «el miedo y el descontento eran los sentimientos dominantes».
Los manifestantes protestaron también contra la introducción de una nueva contribución social sobre los salarios de unos 350.000 funcionarios para financiar las jubilaciones, que deberían permitir ahorrar unos 1.400 millones de euros (u$s 1.800 millones) este año.
La fuerte caída de los precios de las propiedades, que comenzó en marzo de 2007, marcó el principio del deterioro económico de Irlanda.
Agencia AFP

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