13 de junio 2012 - 00:00

Ardid británico: kelpers votan el modelo Gibraltar

David Cameron
David Cameron
El Gobierno inglés de las Malvinas anunció ayer que realizará un referéndum entre sus habitantes para que indiquen si tienen derecho o no a la autodeterminación y si continuarán bajo dominio del Reino Unido. «Llevaremos adelante este referéndum no porque tengamos ninguna duda de quiénes somos y qué queremos para nuestro futuro, sino para mostrarle al mundo justamente cuán decididos estamos al respecto», explicó Gavin Short, presidente de la Asamblea Legislativa local -una especie de concejo deliberante local.

El anuncio es parte de la estrategia del Gobierno británico para contrarrestar la campaña de la Argentina para reivindicar la soberanía en las islas usurpadas, y coincide con la apertura de sesiones del Comité de Descolonización de la ONU en donde mañana Cristina de Kirchner expondrá los argumentos para reclamar que Gran Bretaña se siente a negociar la soberanía como mandan las resoluciones de ese organismo (ver pág. 7).

La posición británica ha sido siempre considerar la controversia como propia de la autodeterminación, mientras que la Argentina ha logrado que la ONU lo considere un caso de descolonización.

El anuncio de la administración kelper sigue la misma estrategia que Londres aplicó en Gibraltar a comienzos de la década pasada. En 2002 el premier José María Aznar había acordado con Tony Blair un Gobierno compartido en el peñón, pero las autoridades desbarataron el funcionamiento de una comisión tripartita (Gran Bretaña, España, Gibraltar) con el llamado a un referéndum en el cual se les preguntaba a los habitantes qué nacionalidad preferían. Obviamente, ganó la preferencia británica por el 99,51%. Esa maniobra congeló las conversaciones durante una década. El actual Gobierno conservador de Mariano Rajoy ha intentado retrotraer el debate sobre Gibraltar al momento previo a ese referéndum.

Gran Bretaña espera que una mayoría abrumadora de habitantes «kelpers» manifieste su preferencia en ser ingleses o, en todo caso, declararse independientes. Ese resultado no hará avanzar la posición británica porque es conocido que la mayoría de los actuales habitantes de las islas son empleados transitorios de empresas o del Estado británico que vuelven a su destino después de cumplido un período de trabajo. Además, las autoridades no han permitido durante décadas la radicación de ciudadanos argentinos que podrían, si se los consultase, agregar otra opción de ciudadanía como la argentina.

Según se anunció en Puerto Argentino, la consulta electoral tendrá lugar durante el primer semestre de 2013 en presencia de «observadores internacionales independientes, y señala que «en las próximas semanas» se anunciará la pregunta concreta que se planteará a los isleños y otros detalles. «Hemos pensado cuidadosamente sobre cómo emitir un mensaje firme al mundo exterior para expresar nuestras visiones sobre el pueblo de las Malvinas de una manera clara, democrática e incontestable», agregó.

El representante de Londres reconoció que decidieron «con pleno apoyo del Gobierno británico» realizar un referéndum con la intención de «eliminar cualquier duda sobre nuestros deseos».

El primer ministro británico, David Cameron, calificó desde Londres «absolutamente correcta» la iniciativa del Gobierno de las islas y afirmó que el Reino Unido «respetará y defenderá» el veredicto de las urnas, urgiendo a la comunidad internacional a seguir su ejemplo.

«Esperamos que todos los miembros de la ONU estén a la altura de sus responsabilidades bajo la Carta de Naciones Unidas y acepten la decisión de los isleños sobre cómo quieren vivir», agregó el primer ministro, citado por la agencia de noticias AFP.

El exministro para Europa del Gobierno británico de Tony Blair, Peter Hain, admitió en sus memorias que en esas fechas ya consideraba «ridículo» que su país tuviera en el siglo XXI una colonia «en la punta de España», a más de 3.000 kilómetros de distancia. Qué no diría de las Malvinas, que está a más de 12 mil kilómetros de Inglaterra.

Estados Unidos, por su parte, dijo que mantenía su posición de neutralidad frente a la disputa sobre las Malvinas. La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, tras el anuncio del referéndum, afirmó en Washington: «Nuestra posición sigue siendo de neutralidad. Reconocemos la administración de facto del Reino Unido, pero no tomamos ninguna posición respecto de los reclamos de soberanía».

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