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Argentina, mal en exportaciones per cápita
Ahora bien, resulta útil comparar con el resto de la región no ya las cifras absolutas sino las exportaciones por habitante; lo que a la vez es una buena manera de analizar la internacionalidad comercial real. Luego de las afectaciones que los países de la región han tenido por la baja de precios internacionales, la desaceleración de China, las devaluaciones en numerosos mercados, las turbulencias mundiales y la recesión en Brasil; analizar qué ocurre en esta materia permite medir la performance más allá de las dimensiones de la economía.
En base a datos preliminares de resultados (de exportaciones) por país en la región en 2015, Chile es el país con mayores exportaciones por habitante en la región. Nuestro vecino del oeste y México son los dos países de la región que superan los 3.000 dólares de exportaciones por habitante. Se trata de una cifra que, en el caso de Chile, además duplica el ratio del subcontinente.
Argentina (con exportaciones que alcanzan 1.302 dólares por habitante) aparece más abajo en esa lista en peor resultado que ambos países y también que Uruguay (2.666 dólares de exportaciones por habitante). Argentina obtiene también un ratio levemente inferior al de Paraguay. Y, a la vez, nuestro país tuvo en 2015 un ratio de exportaciones por habitante que es inferior al del subcontinente en su conjunto (1.740 dólares por habitante).
Comparando con el año 2011 (año de mejor resultado histórico), Argentina ha descendido desde exportaciones por habitante por 2.048 dólares (la población era de 40,73 millones de habitantes ese año) hasta las exportaciones por habitante en 2015, por 1.302 dólares estadounidenses.
En 2008 las exportaciones por habitante habían sido de 1.750 dólares (39,6 millones de habitantes) y en el año 2010 (40,37 millones de habitantes) las exportaciones por habitante habían llegado a 1.750 dólares.
Así, del registro analizado puede extraerse que Latinoamérica muestra a Chile (3.555 dólares por habitante) y México (3.139 dólares por habitante) como los dos mejores resultados. Y no es casualidad, ya que se trata de los dos países con más cantidad de tratados de libre comercio, preferencias arancelarias, complementación económica y de acceso a mercados en el subcontinente (Chile tiene más de 60 socios en el mundo surgidos de acuerdos de libre comercio y México tiene más de 50 socios en la misma condición, mientras los países del Mercosur sólo tienen acuerdos con poco más de una decena de países).
Chile y México son miembros de la Alianza del Pacífico que cuenta con 214 millones de habitantes (y el 37% del PIB de América Latina), y como bloque logra ser la octava economía del mundo. México cuenta con tratados de libre comercio que le dan acceso preferencial a mercados que sumados generan dos tercios del PIB mundial y cuentan con una población sumada de 1.200 millones de personas. Chile, por su parte, posee libre acceso a más de 4.200 millones de personas a través de sus 22 acuerdos comerciales con más de 60 países.
Por lo demás, ya en la subregión, se observa que en esta materia (exportaciones por habitante) también dentro del Mercosur las dos mayores economías (Brasil -exportaciones de 917 dólares por habitante- y Argentina) se encuentran con peores resultados que las más chicas (Uruguay y Paraguay).
En general, Argentina aparece al respecto en una situación sólo intermedia. Habiendo sido el 4to principal exportador en la región por montos, es el 5to en exportaciones por habitante.
Comparándose con sus vecinos por diversos medios de análisis, los resultados de los últimos años muestran que la Argentina ha generado niveles de inserción comercial externa más bajos que los deseables. Una mejor inserción comercial transfronteriza debería generar saltos cualitativos en este aspecto, aun en tiempos de resultados menguantes en el comercio internacional. No se trata ya de lograr grandes incrementos de exportaciones medidos en dólares cuando caen precios internacionales (aunque hay que advertir que el volumen físico del comercio internacional no decrece, sino que caen los valores del comercio por el descenso de precios). Pero sí se puede prever la obtención de participaciones de los negocios internacionales relativas que no resulten peores al potencial, comparadas con economías semejantes.
Esto contribuiría, como en toda economía más integrada internacionalmente, a la obtención de más ingresos de divisas; mejoras en la oferta de bienes y servicios; creación de empleo de mayor calidad; proyección de mejoras cualitativas en cadenas de aprovisionamiento, producción y comercialización locales; y un incremento en la recaudación tributaria.
(*) Director de la consultora "DNI"; especialista en negocios internacionales

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