30 de noviembre 2015 - 00:00

Arranca hoy la semana de Cannes en Buenos Aires

Thiérry Frémaux, delegado general del Festival de Cannes: ““Sueño con traer cine clásico con el Instituto Lumiere de este lado del mundo, porque aquí todavía no hay cosas así”.
Thiérry Frémaux, delegado general del Festival de Cannes: ““Sueño con traer cine clásico con el Instituto Lumiere de este lado del mundo, porque aquí todavía no hay cosas así”.
 Con "El precio de un hombre" (Stephen Brizé, premio al mejor actor para Vincent Lindon), empieza hoy en el Gaumont la Semana de Cine del Festival de Cannes en Buenos Aires. Entre los títulos previstos figuran el drama de inmigrantes "Deephan" (Jacques Audiard, Palma de Oro), el film de sexo explícito "Love" (Gaspar Noé), "Carol" (Todd Haynes, premio compartido a la mejor actriz para Ronney Mara), y el clásico restaurado "Pepé le Moko" (Julien Duvivier, con Jean Gabin). Habrá asimismo un par de "master class" gratuitas: la primera a cargo de Vincent Lindon y Pablo Trapero, la segunda a cargo de Gaspar Noé. El organizador es Thiérry Frémaux, delegado general del Festival y ya habitué de nuestra ciudad.

Frémaux está nuevamente en Buenos Aires, además, para participar en la realización del mercado de cine de habla hispana Ventana Sur en Puerto Madero. Hace tres décadas, cuando tenía 23 años, estuvo un tiempo en la Argentina, según recordó en su reunión con Lucrecia Cardoso, titular del Incaa, que coproduce Ventana Sur con Le Marché du Film de Cannes, y lleva en su memoria el trayecto Plaza Miserere-Castelar del Sarmiento de su juventud, como un acento porteño en su perfecto español.

Hoy a las 20, en el Gaumont, inaugurará la muestra, y mañana, después, a las 18.30, compartirá una master class con Vincent Lindon de "El precio de un hombre", y Pablo Trapero, y el miércoles otra a la misma hora, con el argentino Gaspar Noé, autor de "Love", que se verán en la semana.

Frémaux es el encargado, con su equipo, de evaluar el material del cine mundial que se le envía a Cannes con destino a sus dos muestras competitivas. "En el festival no queda ya una sola butaca vacía", dijo a la prensa, para agregar que en verdad el festival no termina con los fuegos artificiales de su última noche sino se prolonga todo el año porque tanto despliegue genera un eco que se repite cada vez que una película premiada con su participación o una palma llega a los cines.

"Estamos pensando en el futuro, algo vamos a inventar", dice Frémaux, que completa su abanico de actividades como director del Instituto Lumière de Lyon, el mismo en el que en octubre Martin Scorsese fue homenajeado y presentó un recorrido por su obra y que se extenderá hasta 2016: "Sueño con traer cine clásico con el Instituto Lumiere de este lado del mundo, porque aquí todavía no hay cosas así, agrega. "Buenos Aires es desde siempre mi ciudad del corazón, y la Argentina es un país con muchos directores, lo que habla también del futuro del cine mundial".

"Estoy muy contento de venir todos los años a Ventana Sur y traer esta semana de cine que también se verá en Bucarest, con Cristian Mungiu, y son cosas muy importantes, los encuentros profesionales, la cosmovisión, la manera de armar un diálogo internacional aquí en Buenos Aires, y aunque este año no hubo películas argentinas en la competencia de Cannes, la presencia argentina a través del Incaa es fuerte", completa en sus declaraciones.

Trapero

Frémaux
recordó nuevamente a Pablo Trapero, que en esta última vuelta no llegó a tiempo con el corte final de su último film "El clan", y señaló que "fue bueno, finalmente, que este año haya participado en Venecia, y haya ganado como director allí porque es de alguna manera un hijo de Cannes y eso le da otra legitimación, y lo vamos a esperar para la próxima vez, seguramente".

"Hace diez años que el cine argentino tomó impulso en Cannes, primero con Fernando Solanas y Hugo Santiago, después Trapero, pero ahora es un momento muy importante, y a la hora de hacer la selección siempre está muy presente", aseguró Frémaux, e insistió una y otra vez que es evidente que algo importante está ocurriendo con el cine argentino en el mundo, y el hecho de que aquí se haga Ventana Sur es una confirmación de esa realidad.

Una vez superado el paso del cine en soporte fílmico al digital, el arte propone nuevos cambios que Frémaux, desde la perspectiva que ofrece en Cannes, puede tener un poco más claros: "Lo que se está dando hoy es la creación en internet, Netflix, Amazon, todo eso, pero para mi el cine es el cine."

"El Instituto Lumière compró tres salas abandonadas en Lyon, un total de diez pantallas, para demostrar que el cine sigue siendo como cuando nació, un lugar para comulgar, más allá de que la televisión y la series hayan cambiado incluso la forma de hacer guiones. Es muy interesante y hay que estar atentos al futuro, pero no hay que dejar de tener en cuenta que por naturaleza, el lugar del cine es la sala", asegura.

"En una sala de cine, el ojo del espectador es más crítico que en la casa, y ver una serie no es la misma experiencia? Vamos a festejar los 120 años de la invención de la sala de cine, el próximo 28 de diciembre en el Instituto Lumière, y lo que necesita la gente en estos tiempos es ir al cine. Los Lumière ganaron la carrera de un movimiento mundial, que iban detrás del cine", dice.

"El cine es arte pero también un espectáculo de feria, como decían los Lumière. Venía en el avión y vi 'Los 4 fantásticos'. Soy de los que le gustan películas pequeñas o de arte pero también 'Mad Max'. Cuando estoy leyendo Marcel Proust yo sé que no es la misma cosa que leer el diario. La cosa es hacer Cannes con clima de fiesta, de fiesta de placer. Vivimos en un mundo cruel, sin ir demasiado lejos lo que acaba de pasar en París, pero también tenemos la fortuna del cine", concluyó.

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