15 de marzo 2011 - 00:00

Arrincona Gadafi a los rebeldes en el Este

Trípoli y Nueva York - La estratégica ciudad de Ajdabiya, situada en la ruta a Bengasi, «capital» y sede de mando de los rebeldes, se preparaba anoche para sufrir un asalto de las fuerzas de Muamar Gadafi, mientras que Francia y Gran Betaña trataban de acelerar una zona de exclusión aérea.

En la ruta entre ambas ciudades, numerosos civiles huían hacia el Este a bordo de camionetas cargadas de valijas, bolsas y colchones, poco después de que cayeran en la zona cuatro obuses, indicaron los insurgentes. Ajdabiya es una «ciudad vital» y será defendida, afirmó el comandante de las fuerzas insurrectas, el general Abdel Fatah Yunis, mientras aguardaban la llegada de los hombres de Gadafi.

Bengasi, la segunda localidad más importante del país, podría verse amenazada muy pronto por la cruda ofensiva del régimen, que en los últimos días reconquistó territorio.

No obstante, de acuerdo con voces de la disidencia, los antigadafistas habían retomado el control de Brega (60 kilómetros de Ajdabiya) tras una serie de combates, indicó el vocero de la disidencia, Mustafa Geriani.

El portavoz afirmó que su bando había capturado a soldados del régimen, quienes relataron historias de penurias extremas y pésimas condiciones de aprovisionamientos.

También ayer se registraron combates en las ciudades de Misrata y Suwra. «Seguimos controlando la ciudad, pero estamos rodeados. Si las tropas de Gadafi nos disparan con artillería, no tenemos nada con qué defendernos», señaló un portavoz de los rebeldes. Por ese motivo «necesitamos una zona de exclusión aérea», aseveró.

Los ataques aéreos de las tropas del régimen suponen una significativa desventaja para los opositores, cuya dotación armamentística es pobre. «Queremos armas de la comunidad internacional para combatir a este criminal. En lugar de eso, el mundo está mirando la carnicería de Gadafi con su pueblo», denunció en Bengasi el comandante rebelde Mohamed Abdelraim.

Mientras Libia ardía, el Consejo de Seguridad de la ONU y el G-8 no lograban ponerse de acuerdo sobre la zona de exclusión aérea.

El embajador ruso ante Naciones Unidas, Vitaly Churkin, estimó que aún persisten «asuntos fundamentales» por resolver antes de tomar esa medida.

«No sólo lo que debemos hacer, sino cómo lo debemos hacer», observó. «Si imponemos una zona de exclusión aérea», añadió, hay que determinar «quién» la impondrá y «cómo» se llevará a cabo. «Si no tenemos una respuesta a estas preguntas, es muy difícil tomar una decisión responsable», concluyó. Además de a Rusia, la zona de exclusión aérea tampoco convence a China. Ambos países cuentan con derecho a veto dentro del organismo.

Ante la indecisión de la comunidad internacional, Francia presionó ayer en la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G-8 en París para que se acuerden una serie de medidas sobre Libia.

En ese sentido, el primer ministro británico, David Cameron, pidió a las grandes potencias que reaccione con «celeridad». A su turno, el presidente Barack Obama volvió a exigir la salida de Gadafi. «El señor Gadafi perdió su legitimidad y debe irse», aseveró Obama. El planeta debe «hablar firmemente contra cualquier violencia que apunte a civiles» en Libia.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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