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Arsenal “Benedetto”
Darío Benedetto festeja el segundo gol ante la desazón de los jugadores de Newell’s. El delantero fue la gran figura de la cancha.
Arsenal había hecho un planteo cauteloso para tratar de anular el juego de los rosarinos, con Benedetto como único delantero, apoyado por Mariano González y Carlos Carbonero, que arrancaban como volantes, pero con la obligación de pisar el área contraria.
A los 8 minutos, le quedó una pelota en el borde del área a Benedetto, que giró y la clavó en un ángulo, con un gran zapatazo.
Newell's salió a empatar y casi lo consigue, porque un cabezazo de Maximiliano Rodríguez rebotó en el travesaño. Pero 8 minutos más tarde Benedetto volvió a clavar otro zapatazo, esta vez desde 25 metros, venciendo la resistencia de Nahuel Guzmán, por la velocidad que llevaba la pelota.
Allí se le hizo cuesta arriba el partido a Newell's, que manejaba la pelota, pero se exponía a los contraataques de Arsenal, que casi le marca el tercero con otro remate de Benedetto que pegó en el ángulo.
Newell's siguió buscando con Lucas Bernardi como eje y Scocco metió el tercer tiro en el travesaño del partido.
Arsenal se agrupó bien en el medio, y entre el "Marciano" Ortiz y Mareco pusieron el partido en un freezer.
Gerardo Martino apeló a todas las variantes ofensivas que tenía en el banco (Pablo Pérez, Urruti y Muñoz), pero no pudo cambiar la historia y terminó expulsado en un hecho bochornoso: le protestó al árbitro y Juan Pablo Pompei fue a buscarlo a un costado de la cancha para empujarlo e invitarlo a pelear.
Ahí el partido se degeneró porque el árbitro se dio cuenta de que había cometido un grave error (que le tiene que costar por lo menos una suspensión) y los jugadores se dieron cuenta de que el resultado era inalterable. Newell's siguió buscando, pero no encontró, y Arsenal se llevó los tres puntos por la noche soñada de Darío Benedetto.


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