18 de septiembre 2012 - 00:00

Arte islámico en Louvre renovado

París - El Museo del Louvre comenzó ayer una densa semana de actos inaugurales del departamento de Artes del Islam y de sus nuevos 5.000 metros cuadrados, donde expondrá bajo una mantilla ondulada de vidrio y metal una colección integrada por 18.000 obras creadas en tres continentes y 1.200 años de historia.

De ellas se exhiben por el momento 3.000 obras maestras, muchas de ellas por primera vez, procedentes de civilizaciones surgidas entre España y la India, entre los siglos VII y XVIII.

Junto con múltiples piezas de increíble valor, como «El Píxide de al-Muguira», urna de marfil de elefante que perteneció al príncipe hijo del califa omeya Abderramán III, las figuras estelares de esta inauguración son los arquitectos Mario Bellini y Rudy Ricciotti. Juntos fueron artífices de varias proezas arquitectónicas que el presidente francés, François Hollande, inaugurará hoy.

La primera de ellas fue la creación de un velo, red o tapiz alado de vidrio y metal dorado y plateado, sustentado por ocho pilares inclinados de 30 centímetros de diámetro. Esa «mantilla», como también se le denomina, cubre solo parcialmente el Patio Visconti, construido entre los siglos XVIII y XIX, sin ocultar sus muros.

«Quisimos dar legibilidad recíproca» a las fachadas históricas y al arte museístico. Es el viaje de los persas a París contado por Montesquieu, sobre la singularidad recíproca y la mirada intercambiada que «obliga a aceptar las respectivas diferencias», subrayó Ricciotti. El objetivo era también «celebrar las colecciones», para las que se ganaron 5.000 metros cuadrados de superficie de exposición, dijo.

La segunda hazaña fue la excavación de doce metros en el subsuelo del Patio Visconti, de donde sacaron «inmensas cantidad de metros cuadrados de tierra», tras inyectar cemento a muy alta presión en las fundaciones de los muros del Louvre, gracias a una técnica francesa puntera llamada «jet groutin», explicó Bellini. «Hicimos lo que ya se hizo en tiempos de la Pirámide de Ieoh Ming Pei, inaugurada en 1989: explotar el subsuelo para ganar nuevos espacios en el Louvre», añadió Bellini, particularmente satisfecho de que el museo sólo se moviese «un milímetro» con esta delicada y «muy, muy compleja» operación.

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