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Aseguran mayores precios
Por ahora, es prematuro afirmar si ese instrumento será suficiente para dar seguridad a los inversores, considerando además que el CEO de YPF, Sebastián Eskenazi, llamó a «todos a crear las condiciones para conseguir la inversión, las normas, las leyes, cómo vamos a distribuir la producción, quién la va a utilizar y quién la va pagar». «Es un tema de la agenda de todos», resaltó el empresario ante la presidente Cristina de Kirchner, los gobernadores, el titular de la CGT, Hugo Moyano y de gremios petroleros; y el presidente de la UCR, Ernesto Sanz; y el jefe de Gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri, las dos caras más visibles de la oposición presentes ayer, junto con Hermes Binner y Mario Das Neves.
El punto es que los hallazgos realizados en Neuquén exigen inversiones muy altas en comparación con las que se realizan en yacimientos tradicionales e incluso superiores al tight gas. El shale es el más caro porque está en arcillas (piedras) mientras que el tigh se encuentra mezclado con arena.
La petrolera que invierta en esas nuevas formaciones y la industria o central térmica que firme contrato de suministro o participación en la inversión necesitarían en realidad un cambio en la ley de marco regulatorio del gas, dictada en 1992, por la cual se otorga la prioridad en el abastecimiento al usuario residencial.
Modificación
Sin esa modificación, pueden surgir dudas hacia el futuro sobre si ante una eventual falta de gas tradicional, no se terminará recurriendo al shale, aunque éste quede atado a contratos firmes. Por eso, el convenio entre Planificación y Neuquén expresó que el shale gas «deberá ser destinado exclusivamente a aquellos usuarios que tengan las características de consumo firme y el transporte y la distribución también firme, y hayan contratado sus suministros con sus respectivos productores, y en ningún caso dicho gas será afectado por redireccionamiento a otros usuarios».
Según el mismo acuerdo, el precio de comercialización para el shale gas tendrá como piso el mayor precio de adquisición por Cammesa, la empresa que opera el despacho eléctrico, por el tight de la cuenca neuquina, hoy en u$s 4 por millón de btu. El techo será el precio de importación, ya sea el del gas boliviano o el de los buques metaneros, el que sea mayor, lo que actualmente se ubica en u$s 7,5.
De Vido explicó que la banda de precios deberá servir como referencia en las negociaciones entre el productor y la industria o usina que lo adquiera. Resaltó además que el gas no convencional generará un ahorro de u$s 500 millones anuales al reemplazar importación de combustibles líquidos.


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