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Asterix conserva su gracia en cine
«Asterix en los juegos olímpicos» tiene buenos efectos especiales, una estupenda ambientación de época y una grotesca pero adecuada actuación de un irreconocible Gerard Depardieu, entre otros méritos.
En este sentido, las primeras escenas con Obelix compitiendo espontáneamente con un romano en los alrededores de la aldea, no tienen desperdicio; el pobre atleta termina convencido de que tantos años de intenso entrenamiento para los juegos olimpicos fueron en vano, mientras que Asterix y Obelix marchan a Grecia seguros de que su doping a base de poción mágica del druida Panoramix (nada menos que Jean Pierre Cassel) podrán más que su dieta desmedida a base de jabalí.
Ya en Atenas, la trama se orienta más en enfocar a Julio César, es decir Alain Delon, intentando no sucumbir a los intentos de homicidio de su protegido Bruto. Todo esto entre juego y juego, algunos con gags muy divertidos como la competencia de jabalina.
En el medio hay una historia romántica y algunas apariciones especiales como la de un tal Schumix, que no es otro que el campeón de Fórmula 1 Michael Schumacher. También hay personajes clásicos como el Bardo, que fuera de la aldea pierden un tanto su gracia, pero que no dejan de ser parte del universo de Asterix, aquí convertido en película gracias a los efectos especiales, una estupenda ambientación de época y la grotesca pero adecuada actuacion de un irreconocible Gerard Depardieu como Obelix.


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